Pascua Lama.

Pascua Lama.

Para entender cómo la Barrick Gold Corporation es capaz de apropiarse del oro en todo el mundo con plena impunidad, es necesario conocer la red de influencias y corrupción que ha construido. Ésta le permite articular sus negocios y pasar a llevar la autodeterminación y soberanía de las naciones

Encabeza la red Peter Munk, presidente de Barrick, y la conforman los ex presidentes, Brian Mulroney(Canadá ) y George Bush padre; Gustavo Cisneros, magnate de las comunicaciones; los príncipes Bernardo de Holanda y Felipe de Edimburgo, fundadores del Club 1001, cofradía masónica-Illuminati; y hasta fue cercano a Munk el ex dictador Augusto Pinochet
Barrick funciona en varios países con la benevolencia de sus autoridades, a pesar de cargar con un extenso prontuario de muerte, saqueo y corrupción. Los países en que opera son Papúa Nueva Guinea, Argentina, Perú, Australia, Filipinas, EE.UU., República del Congo, Tanzania y Chile, según lo confirman quienes han investigado a la transnacional minera.

Si bien su extensa malla de relaciones tiene características propias al interior de cada país la red internacional de Barrick se nutre de un staff global de financistas, antiguos políticos, representantes de diversas corrientes políticas en los EE.UU., magnates, figuras de las comunicaciones y lobbyistas, entre otros, quienes ayudan a potenciar su desenvolvimiento e intereses.

El poder de la red de personalidades que se encuentra vinculada a la empresa es claro. El presidente ejecutivo de Barrick, Randall Oliphant, declaró el 8 de mayo de 2001, refiriéndose al poder del Consejo Consultivo Internacional de la empresa: “El prestigio de este Consejo fue determinante para la obtención de la concesión de la mina Bulyanhulu , en Tanzania”.

Barrick compró en 1999 la empresa Sutton Resources , que poseía un gigante depósito de oro de Bulyanhulu en el norte de Tanzania. Según William Sacher, coautor del libro Canadá Negro, Pillaje, Corrupción y Criminalidad en África (Noir Canadá, pillage, corruption et criminalité) sobre esta transnacional, ” la misma Sutton es objeto de una gravísima acusación: la complicidad del enterramiento en vida de 52 mineros artesanales que se oponían a su expropiación, en el mes de agosto de 1996″.
Luego de la adquisición de la Sutton, Barrick intentó conseguir la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) para poner la mina en operación, rechazando la desaparición de los mineros. “El caso hasta hoy no ha sido resuelto”, relata el investigador, Sacher, en su libro.

Sobre esta controversia, Greg Palace -periodista estadounidense que escribió el libro “La mejor democracia que se puede comprar con dinero”-, dice que Barrick demandó a The Guardian, diario más importante en lengua inglesa, “por llevar en sus páginas mi artículo donde revelaba los asesinatos en las minas de Tanzania”, precisa.
Según Palace, la empresa luego retiró su demanda y el juez del caso dijo que Barrick no podía decir que nadie murió en esas minas. “Nunca retiramos las acusaciones de que 50 mineros fueron sepultados vivos en esa mina”, afirma el periodista.
RED DE INFLUENCIA

Barrick creó un Consejo Consultivo Internacional para limpiarse el camino, el cual se compone por los ex-jefes de Estado George Bush Senior y Brian Mulroney (Canadá), el poderoso empresario canadiense Paul Demarais, Peter Munk, y un amigo cercano de la familia Clinton , Vernon Jordan, abogado Demócrata que participó el 2009 en la reunión anual del siniestro Club Bilderberg (cofradía de poderosos que buscan un Nuevo Orden Mundial para un solo gobierno dictatorial) .

Según comenta Javier Rodríguez Pardo, periodista argentino que ha seguido de cerca a la empresa minera, hasta 2004 no se había probado la relación de Bush con Barrick.. “Me costó un buen dolor de cabeza que se disipó cuando Barrick desestimó continuar con acciones penales en mi contra: las pruebas fueron buenas. Así corroboré que George H. W. Bush padre, era y es uno de los principales accionistas de Barrick Gold Corporation” , asegura.

En Sudamérica podemos identificar como miembro del Consejo Asesor al empresario Andrónico Luksic, cuyo grupo económico es socio de Barrick. Asimismo, este comité internacional lo integra Gustavo Cisneros, el hombre más rico de esta parte del continente, y según el ex senador Jorge Lavandero, también el más peligroso e influyente en esta parte del mundo.

También forman parte de este Consejo el ex-senador estadounidense Howard Baker y el ex-Presidente del Banco Federal de Alemania, Karl Otto Pöhl. Se añade a esta lista el senador canadiense cercano a Brian Mulroney, J. Trevor Eyton, presente a finales de los años 90 en el Consejo de Administración. Eyton fue director de General Motors de Canadá, de Coca-Cola, de Nestlé Canadá y de la minera Nora nda (aliada de Barrick).
Hasta hoy, el ex-primer ministro de Canadá, Brian Mulroney, es parte del Consejo de Administración de la empresa. Él fue consejero de varias empresas transnacionales como la Trizec (propiedad de la familia Bronfman ), y según declarara el fundador y director de la Barrick, Peter Munk, “tiene grandes contactos. Sabe que cada dictador en el mundo es un hombre importante”.

De esta forma, la corporación minera Barrick Gold opera como un triángulo de figuras prominentes de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña. Este Consejo es el facilitador, del cual se sirvió Peter Munk para impulsar y desarrollar la empresa.
LA RED DE MUNK

Al momento de su creación, a principios de los ochenta, Barrick era todavía una pequeña empresa dedicada al negocio petrolero.. Sin embargo, Munk había cultivado amistades clave. En la misma época, fundó Barrick Petroleum con el traficante de armas, Adnan Khashoggi, quien se hizo famoso por su participación en el escándalo del Irangate, quien además era tío de Al-Fayed, el fallecido amante de Lady Diana.
Se dice también que Peter Munk es compañero de ski del Príncipe Charles y miembro del Club 1001, una exclusiva cofradía masónica-illuminati, dedicada a coordinar a organizaciones ecologistas de fachada como Greenpeace, World Wide for Nature (WWF) y Goldsmith Ecologist. Lo fundaron el príncipe Felipe, Duque de Edimburgo de Inglaterra y el príncipe Bernardo de Holanda -inspirador del Club Bilderberg junto a los banqueros Rockefeller y Rotschild.

El príncipe Felipe es el líder de la WWF, una organización para el saqueo de los recursos naturales disfrazada de ambientalista y dedicada a la distribución de fondos globalizados, ocultos en carpetas de proteccionismo ambiental. La CIA precisamente se vale de la influyente WWF para captar a grupos ambientalistas regionales, manejar informes, actualizar datos y contra informar, según lo confirma el periodista Javier Rodríguez Pardo en su artículo ” La minera Barrik Gold miente”.
Munk ha participado como miembro del Consejo de Administración de Hollinger, empresa del magnate Conrad Black, al lado de Henry Kissinger, Margareth Thatcher y Sir James Goldsmith. En la revista Outre-Terre , Michel Ludevin afirmó que Peter Munk se inspiró en este Consejo para formar el de Barrick. Pese a todas las críticas a la compañía Barrick , provenientes de todo el planeta en los últimos 15 años, Munk fue recientemente condecorado con la orden de “Officer of Canada”, la distinción civil de mayor importancia en ese país.

El niño mimado de la corona británica, junto a sus asociados, contrata personas de todo el espectro político. El periodista Greg Palace, afirma que “le pagan a políticos y gente con influencias cuantiosas sumas de dinero”. Aparte de contar con Bush senior en su directorio y Vernon Jordan, miembro del Partido Demócrata, el investigador dice que Munk “es un sujeto de extrema derecha y un gran admirador del general Pinochet. Obviamente, Munk fue muy cercano a Augusto Pinochet y mantuvo relaciones favorables con él”, enfatiza.

LAVADO DE IMAGEN

En este entramado internacional encontramos a Gustavo Cisneros, amigo de los Bush, “principalmente del padre, y del príncipe Felipe, como también lo es Peter Munk, ligado al narcotráfico según afirma Lavandero. Sus empresas están ligadas a los medios de comunicación e informática, tales como Venevisión International, Venevision Productions y Movida en los Estados Unidos y Venevisión en Venezuela; todas, parte de la Organización Cisneros.

La red de Cisneros en nuestro país es un ejemplo de cómo esta mafia opera. Según Lavandero, Cisneros y sus nexos con Chile se articulan por medio de la Barrick con Luksic y con Mario Kreutzberger (Don Francisco), por la empresa de comunicaciones del magnate.

Justamente el canal que emite el programa Sábado Gigante, de Don Francisco (Canal 13 Chile), cerró un acuerdo con Telefe Internacional -propiedad de Cisneros- para su distribución. Mercedes Ducci, directora ejecutiva, y Sebastián Freund, director de ventas internacionales; firman el acuerdo por parte del canal católico con Alejandro Parra, director, y Michelle Wasserman, gerente de ventas de programación, formatos y servicios de producción de Telefe Internacional. Así, la imagen de Barrick queda asegurada en Canal 13, explica Lavandero. Finalmente, cabe señalar que Barrick, Teletón, Un Techo para Chile y América Solidaria trabajan en conjunto bajo el sello del Compromiso Atacama, una alianza inédita para tratar de revertir comunicacionalmente los efectos en la ciudadanía por el desastre ambiental y el repudio constante de los habitantes en el Valle del Huasco. Todo un ejemplo de cómo una mafia internacional trabaja en nuestro país y en el mundo. CLUB 1001
Príncipe Bernardo de Holanda: En 1953, Bernardo fundó la Sociedad Bilderberg , la que auspicia reuniones secretas de las élites unimundistas americanas y europeas.

En 1976 Bernardo fue sorprendido cobrando un soborno (o “coima”) de 1 millón 100 mil dólares de la compañía de aviación Lockheed por sus “gestiones” para la compra de los cazas F-104 para la Real Fuerza Aérea Holandesa.

Príncipe Henrik: Presidente del WWF Dinamarca.

Príncipe Sadruddin Aga Khan: Isabel II le dio el título en 1957, cuando dirigía Paris Review, publicación cofundada por John Train, ex Administrador de la Agencia de Protección del Ambiente (EPA) de los Estados Unidos.

Bertolt Beitz: Director de la Fundación Alfred Krupp Von Bolen Und Halbach; en 1953 se apoderó de las Industrias Krupp (utilizadas por Adolf Hiltler para el rearme alemán en 1933 y acusadas de ocupar mano de obra esclava en el juicio de Nuremberg).

Conrad Black: Presidente de la Corporación Hollinger, conglomerado de periódicos en Gran Bretaña, Canadá, los Estados Unidos, Israel y Australia. La corporación es el portavoz de la Casa de Windsor y fue la que encabezó la campaña de ataques y calumnias en la prensa contra el ex presidente Bill Clinton.

Alexander King: Cofundador del Club de Roma, en 1968 junto con Aurelio Peccei. Responsable del libro “Límites al Crecimiento, ” que revivió el argumento maltusiano de reducir drásticamente la población mundial

Jonkheer John H. Loudon: Caballero de las familias reales británica y holandesa. Bernardo lo eligió su sucesor en 1971 para la presidencia en el WWF. Fue director ejecutivo del Royal Durch Shell Group; presidente de Shell Oil Co. hasta 1976.
Maurice Strong: Vicepresidente del WWF Internacional hasta 1975. Primer director ejecutivo del Programa Ambiental de las Naciones Unidas hasta 1975; anteriormente fue secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Ambiente Humano, por dos años. Subsecretario General de las Naciones Unidas de 1985 a 1987.
Gustavo Cisneros: Venezolano multimillonario, arrimado a la familia Rockefeller y ligado a los círculos internacionales del lavado de dinero del narcotráfico. A principios de 1994 el banco de la familia Cisneros , el Banco Latino, fue intervenido por el gobierno de Venezuela.

Robert Vesco: Fugitivo internacional; se dice que él es “la conexión estadounidense” del Cártel de Medellín. Comenzó bajo los auspicios de la rama suiza de la familia Rothschild para apoderarse del Investors Overseas Service (IOS) de Meyer Lansky. Antón Rupert: Cofundador del Club 1001 y presidente del WWF en Sudáfrica. Rupert es propietario de la compañía tabacalera Rembrandt y protegió a Sir Stewart Menzies, jefe del MI-6 (servicio secreto británico) durante la Segunda Guerra Mundial.

Sir Kenneth Kleinwort: propietario de Kleinwort Benson, uno de los bancos británicos más antiguos. Henry Keswick: Presidente de Jardine Matheson, la compañía comercial británica que creó Lord Palmerston para encargarse del tráfico de opio al lejano Oriente en el siglo 19.

Edmonf Safra: Presidente del Safra Bank, otrora propietaria del American Express Bank; fue investigado por las autoridades estadounidenses y suizas por el lavado de dinero del narcotráfico.

Fuentes:Scott Thompson, “El ‘Club 1001′: La élite que coordina al ecologismo internacional, Informe Especial, octubre-noviembre de 1994, Resumen Ejecutivo de EIR News Service, Whashington D.C.

Ver los negocios de Gustavo Cisneros con el Partido Socialista Obrero Español a partir del expolio de RUMASA, en tiempos de Felipe González, en: El gobierno socialista, cuyo ministro portavoz fue Rubalcaba. 1993-1996.

Por Francisco Luna

Si lo de que llevamos el don de la democracia a los territorios indígenas es una falsedad destinada a justificar la agresión de la que los occidentales les hacemos objeto, otra justificación igualmente falaz es que llevamos allí los medios necesarios para liberarse del trabajo pesado y agotador.

Según nuestra mitología, los pueblos nativos soportan la tremenda opresión de la «economía de subsistencia», término que con su simple formulación evoca sentimientos de piedad e imágenes de miseria. Nuestras máquinas, nuestra tecnología y nuestros sistemas de organización económica superiores permiten liberarse del trabajo agotador, aportan una posibilidad de ocio y protección contra la arbitrariedad de los ciclos naturales. Los pueblos pre-tecnológicos, que viven al día buscando sin cesar alimentos y protección frente a los elementos, necesitan y desean lo que aporta la sociedad occidental. Eso es lo que se dice.

Teniendo en cuenta esta lógica, la mayoría de los occidentales se sorprenden al saber que los pueblos indígenas de la tierra no desean en su mayoría subirse a la máquina económica occidental. Alegan que sus métodos tradicionales les han servido durante milenios y que los nuestros están destinados al fracaso. Estas opiniones aparecen en el libro del jurista canadiense Thomas R. Berger Village Journey, que describe un viaje por las comunidades de Alaska que afrontan la arremetida de las economías occidentales. El libro de Berger presenta amplios testimonios de nativos de Alaska que se oponen al modelo económico occidental.

Suzy Erlich de Kotzebue, Alaska:

Pertenezco a una familia de subsistencia. Así crecí. Me enorgullezco de ello. Quiero que-mis hijos crezcan igual. Nos da fuerza como inupiats. No es lo mismo que ir a la tienda. Nuestra tienda de comestibles tiene una extensión de millones de hectáreas yeso nos enorgullece.

Bobby Wells de Kotzebue, Alaska:

Recuerdo a nuestros padres, cómo sobrevivían en este mundo, con los vendavales, las temperaturas gélidas […] Aprendieron a compartir las cosas, a ayudarse unos a otros […] Ahora luchamos por sobrevivir entre gente diferente, entre diferentes razas de esta civilización occidental. ¿Qué tiene que ofrecer esta civilización occidental? Negocios.

Alice Solomon de Barrow, Alaska:

La gente es feliz […] han cazado una ballena. Están realmente emocionados, y hasta lo más hondo, muy profundamente. Y cuando entras en la casa de los que pescaron la ballena, ves esa felicidad, esa emoción, ese llorar de alegría, porque están contentos de haber recibido semejante don.

Los occidentales suelen pasar por alto opiniones como éstas en las contadas ocasiones en que las oyen (uno de los temas del libro de Berger es que a los indígenas casi nunca se les consulta). Además, estamos tan absolutamente convencidos de la validez del proyecto tecnológico occidental que queremos «mejorar» las condiciones de los indígenas a toda costa, incluso contra su voluntad.

Y así ha sido durante siglos. Los planteamientos occidentales no han cambiado mucho en este aspecto desde el siglo XVII. Nuestra idea de superioridad justifica la continua expansión de nuestro sistema económico, de las explotaciones mineras, de la deforestación y de la pavimentación del mundo natural y no sentimos culpabilidad alguna por los territorios de los pueblos indígenas que destruimos al hacerlo. Nuestra mitología lo apoya, nuestro sistema económico se basa en ello, y nuestras instituciones financieras (desde el banco local hasta el Banco Mundial) procuran por todos los medios que esos métodos continúen.

El sistema nunca pone en tela de juicio estos asuntos. Sólo las recientes campañas de grupos como Rainforest Action Network y Earth First!* han empezado a oponerse a esas actitudes y a esos procedimientos. Pero si nuestra sociedad cuestionara realmente alguna vez sus hipótesis sobre la viabilidad de las economías autóctonas y preguntara a la gente de esas sociedades qué opinan de ellas, sin duda tendríamos que reconsiderar nuestras opiniones.

OCIO PRETECNOLÓGICO

La publicación de Stone Age Economics [Economía de la edad de piedra], de Marshall Sahlins en 1972 tendría que haber refutado casi todos los paradigmas que empleamos para definir las ventajas de nuestra tecnología. Sahlins, profesor de la Universidad de Chicago, utiliza la investigación de campo de tribus de todo el planeta para demostrar concretamente que, en contra de la opinión común, las sociedades «primitivas» (sobre todo las comunidades de cazadores y recolectores, como las de Alaska) disfrutaban de «tiempo de ocio» abundante, satisfacían sus deseos materiales y sus necesidades de supervivencia sin demasiado esfuerzo, no trabajaban excesivamente y elegían voluntariamente la «economía de subsistencia»: no acumulaban excedentes deliberadamente.

Sahlins escribe: «Casi universalmente partidarios de la tesis de que en el paleolítico la existencia era dura, nuestros libros de texto se esfuerzan en transmitir una idea de fatalidad inminente, que nos hace preguntarnos no sólo cómo podían vivir los cazadores, sino, en realidad, si aquello era vida.» Sahlins enumera algunas expresiones denigratorias comúnmente empleadas: «Mera economía de subsistencia», «ocio limitado», «carencia de excedentes económicos», y la necesidad de estas sociedades de sobrevivir invirtiendo la «máxima energía del mayor número de personas». Sahlins considera estas actitudes «el primer prejuicio claramente neolítico» creado deliberadamente para definir la relación del cazador con la tierra y los recursos de la forma «más compatible con la misión histórica de arrebatárselos.»

Las personas de la edad de piedra no eran prisioneras del trabajo, nos dice Sahlins. Al contrario, «puede demostrarse que cazadores y recolectores trabajan menos que nosotros; y en vez de una fatiga constante, la búsqueda de alimentos es intermitente, el ocio abundante y la media anual de horas de sueño durante el día por persona es superior a la que se da en cualquier otro tipo de sociedad.»

HORARIO DE BANQUERO

Marshall Sahlins cita en su libro un estudio realizado en 1960 por Frederick D. McCarthy y Margaret McArthur sobre las comunidades aborígenes de la Tierra de Arnhem Occidental (Australia). Los investigadores sumaron todo el tiempo empleado en todas las actividades económicas (recolección de plantas, preparación de los alimentos y reparación de armas) durante un periodo de varios meses, descubriendo que el varón medio trabajaba tres horas cuarenta y cuatro minutos diarios, mientras que la mujer trabajaba por término medio tres horas cincuenta minutos al día. «La conclusión inmediata más evidente “–dice Sahlins- es que no trabajan demasiado […] Además no trabajan continuamente.»

Según McCarthy y McArthur: «Aparte del tiempo dedicado a las relaciones sociales en general, a charlas, cotilleos, etc., algunas horas del día se dedicaban también a dormir y a descansar. Si los hombres estaban en el campamento, normalmente dormían después de comer una hora u hora y media y a veces hasta más. También solían echar una cabezada cuando volvían de pescar o de cazar […] Las mujeres descansaban, al parecer, con más frecuencia que los hombres cuando salían a recolectar al bosque. Si permanecían todo el día en el campamento, también dormían a horas sueltas, a veces bastante tiempo.»

Los bosquimanos dobe de Africa meridional constituyen un ejemplo de otro continente. Sahlins cita el estudio realizado por Richard Lee, que demuestra que la semana laboral media del bosquimano dobe es de unas quince horas: dos horas nueve minutos al día. Y lo que es más, sólo el 65 por ciento de la población trabajaba algo.

Sahlins comenta sobre esto: «El trabajo de un varón bosquimano sustenta a cuatro o cinco personas. Teniendo en cuenta el valor nominal, la recolección de alimentos de los bosquimanos es más eficaz que la agricultura francesa hasta la segunda guerra mundial, en la que más del 20 por ciento de la población se ocupaba de alimentar al resto. Confieso que la comparación puede resultar engañosa, pero es aún más sorprendente que engañosa.» Esta comparación con nuestra sociedad actual demostraría que los agricultores estadounidenses (sólo el 15 por ciento de la población del país) alimentan al resto del país, gracias a la tecnología. Pero en las sociedades primitivas quienes alimentan a los demás lo hacen mediante un acuerdo cooperativo (comparten turnos de trabajo y comparten los alimentos) que no libera de ningún trabajo al resto de la sociedad. En nuestra sociedad, en la que no existe en realidad el reparto y hay una dependencia real del dólar para adquirir alimentos, el 95 por ciento de no agricultores no está exento del trabajo; está atado a una maquinaria económica distinta de la agricultura para producir el dinero necesario para pagar los alimentos.

Según Richard Lee: «Una mujer reúne en un día alimentos suficientes para el sustento de su familia durante tres días y dedica el tiempo restante a descansar en el campamento, haciendo bordados, visitando otros campamentos o atendiendo a las visitas de otros campamentos. La rutina diaria, las labores de la cocina como guisar, partir frutos secos, recoger leña y transportar agua, les ocupa de una a tres horas. Este ritmo de trabajo continuo y ocio continuo se mantiene durante todo el año. Los cazadores varones trabajan más frecuentemente que las mujeres, pero su programa es irregular. No es insólito que un hombre cace afanosamente una semana y luego pase dos o tres sin cazar nada en absoluto. Durante estos periodos, las principales actividades de los hombres son las visitas, las relaciones sociales y especialmente las danzas.»

CONSUMO DIETÉTICO

Es un error generalizado pensar que las sociedades primitivas sobreviven en los niveles de subsistencia mínimos, pues la investigación demuestra 10 contrario. A los cazadores de Tierra de Arnhem, por ejemplo, no les gusta la dieta monótona; trabajan para conseguir una amplia variedad de alimentos muy por encima de la cantidad suficiente. Según los investigadores McCarthy y McArthur, el consumo dietético de los cazadores era adecuado según los criterios actuales del Consejo Nacional de Investigación de América. En varias comunidades aborígenes el consumo diario medio superaba las 2.130 calorías, 10 que supone un nivel de nutrición mejor que el que disfruta el15 por ciento de la población estadounidense.

Los bosquimanos dobe, igual que los aborígenes australianos, disfrutaban de un consumo calórico superior a las 2.100 calorías diarias. No obstante, según los cálculos de un investigador, teniendo en cuenta el peso físico medio de los bosquimanos, éstos sólo necesitaban 1.900 calorías diarias. Los alimentos sobrantes, dice el investigador, se los daban a los perros.

«Puede llegarse a la conclusión -dice Richard Lee- de que los bosquimanos no llevan una existencia mísera al borde de la inanición, como se ha considerado normalmente.»

Marshall Sahlins concluye: «Los cazadores hacen un horario de banqueros, notablemente inferior al de los modernos obreros industriales»; y, sin embargo, señala que el consumo de alimentos es variado y suficiente. Comen por placer tanto como para subsistir.

BAJA PRODUCCIÓN DELIBERADA

En las sociedades primitivas, al contrario que en las sociedades industriales modernas, la gente decide no producir a los niveles máximos. Por insólito que parezca desde el punto de vista occidental, «hay un desprecio consciente y coherente por la idea de “máximo esfuerzo del máximo número de personas”», según Sahlins. y añade: «La fuerza laboral no se utiliza plenamente, los medios tecnológicos no se emplean plenamente, los recursos naturales no se aprovechan por completo [oo.] la producción es baja con relación a las posibilidades existentes. La jornada laboral es corta. El número de días libres es superior al de días de trabajo. Bailar, pescar, jugar, dormir y celebrar ceremonias parecen ocupar la mayor parte del tiempo de un individuo.»

Como no se trabaja a pleno rendimiento, se «desperdician» los recursos del entorno, 10 cual impulsa a los occidentales a intentar desesperadamente hacerse con esos «recursos desperdiciados». El entorno inmediato de muchas comunidades de cazadores y recolectores podría sustentar holgadamente a una población tres veces mayor, pero el control deliberado del crecimiento de la población y la escasa explotación deliberada de la plena capacidad económica del entorno han mantenido la proporción gente-recursos muy baja. En vez de agotar el potencial productivo del medio, las comunidades de la edad de piedra deciden dejar que algunos frutos caigan al suelo y algunos animales sigan viviendo en paz. La gente, mientras tanto, disfruta vagando, durmiendo, bailando, galanteando, y participando en las ceremonias y relaciones que tienen sentido en estas sociedades. «Máximo esfuerzo», sin duda.

ELECCIÓN DE LA SUBSISTENCIA

La hipótesis occidental es que los cazadores y recolectores nómadas, sobre todo los que siguen viviendo hoy día (que ascienden a decenas de millones) estarían encantados si pudieran liberarse de su economía de «subsistencia». Pero Sahlins demuestra que estos pueblos han elegido claramente su forma de vida. Incluso cuando las tribus vecinas dejan de ser cazadoras y recolectoras para convertirse en comunidades agrícolas estables, empleando a veces «instrumentos tecnológicos avanzados», muchas comunidades cazadoras y recolectoras se niegan a hacer otro tanto, alegando que les exigiría trabajar más. Richard Lee cita a los bosquimanos: «¿Por qué tenemos que plantar habiendo tantos frutos de mungo en el mundo?»

Es frecuente decir que los cazadores y recolectores son «culturalmente inferiores» porque no producen los excedentes que podrían protegerles de los caprichos de la naturaleza. Sahlins postula cuatro razones para explicar por qué evitan los excedentes. Primera, son optimistas. Cuando hay alimentos suelen comérselos todos, atiborrándose incluso. Al parecer, el planteamiento es que, puesto que los alimentos abundan en la naturaleza, no es necesario almacenarlos; la propia naturaleza los almacena aquí y allá, en plantas y animales, si uno sabe dónde buscarlos. Así que incluso cuando las tormentas o los accidentes privan de alimentos a una comunidad durante días o semanas, las consecuencias pocas veces son desastrosas, y siempre pueden trasladarse a otro sitio.

En segundo lugar, los cazadores y recolectores son nómadas por decisión propia. Si almacenaran o transportaran alimentos se verían atados a un lugar concreto o tendrían que desplazarse mucho más despacio. En el caso de los cazadores y recolectores, «se dice realmente que para ellos la riqueza es una carga», comenta Sahlins. El hecho mismo del desplazamiento «minimiza rápidamente la satisfacción de la propiedad.»

En Lost World of Kalahari [El mundo perdido del Kalahari] el autor, Laurens van der Post, explica su imposibilidad de hacer regalos a los bosquimanos:

«Parecía que casi todo les hiciera la vida más difícil aumentando las dificultades y la carga en su recorrido diario. Ellos apenas tenían propiedades personales: una correa, un manto de piel y una bolsa de cuero. No había nada que no pudieran recoger en un minuto, envolverlo en sus mantos y transportarlo a la espalda durante un viaje de más de mil kilómetros. No tenían noción de la propiedad.» (En la sociedad moderna, por supuesto, la «posesión» quizá sea nuestro máximo afán.)

En tercer lugar, una economía basada en la acumulación aumentaría el impacto de los bosquimanos en el medio por encima de la ética actual de escaso consumo. Los excedentes provocarían además un aumento de la población, lo cual amenazaría la movilidad de la comunidad y la haría más vulnerable a los desastres naturales.

En cuarto lugar, el amor propio del cazador se basa en la caza. Acumular excedentes reduciría su importancia psicológica y cultural. También reduciría la enseñanza de los jóvenes y produciría una sociedad más ociosa con menos conocimientos.

Sahlins no dice que las culturas de la edad de piedra sean invulnerables a la escasez de alimentos, sino que los cazadores y recolectores no son más vulnerables que cualquier otra sociedad. ¿Y qué pasa en el mundo actual?, pregunta. «Se dice que de un tercio a la mitad de la humanidad se acuesta con hambre todas las noches. Unos veinte millones sólo en Estados Unidos. En la antigua Edad de Piedra, la proporción era sin duda muy inferior. Vivimos una época de hambre sin precedentes. Hoy día, en la época de mayor poder técnico, el hambre es una institución. Invertid otra fórmula venerable: el hambre aumenta relativa y absolutamente con la evolución de la cultura.»

LA CREACIÓN DE «POBREZA»

En el caso concreto de los bosquimanos, Sahlins expone desde un punto de vista diferente la falta de riqueza material, que nosotros llamamos «pobreza»:

La posesión de los utensilios necesarios es general, lo mismo que el conocimiento de las técnicas precisas […] Añádanse las costumbres generosas de compartir, algo por lo que los cazadores gozan de merecida fama, pues todo el mundo puede participar normalmente de la prosperidad existente [’00] Pero esta prosperidad depende, claro, de un nivel de vida objetivamente bajo […] de que la cuota habitual de artículos de consumo se sitúe a un nivel modesto… si no hay deseo, no hay carencia.

Pobreza no es una determinada cantidad de bienes, ni es tampoco la simple relación entre medios y fines; es fundamentalmente una relación entre las personas. La pobreza es una condición social […] hasta que la cultura no alcanzó la cima de sus logros materiales, no se erigió un santuario a lo Inalcanzable: Necesidades Infinitas.

Ateniéndonos a la situación actual, hemos de mencionar el punto de vista de los yupiks (esquimales) de Alaska. En una publicación de la Asociación de Presidentes de las Juntas Comunitarias, editada por Art Davidson, Does One Way of Life Have to Die So Another Can Live? [¿Ha de morir una forma de vida para que pueda vivir otra?] se hacía la siguiente consideración sobre la influencia de los modernos sistemas económicos en la creación de pobreza:

La pobreza se ha introducido recientemente en las comunidades indígenas […] durante miles de años la gente obtuvo de la tierra y el mar lo necesario para su subsistencia a lo largo de la costa occidental de Alaska. La vida era dura, pero no existían las frustraciones y los estigmas de la pobreza, porque la gente no era pobre. Vivir de la tierra alentó la existencia de la cultura yupik y la desarrolló, una cultura en que la riqueza era la riqueza comunal del pueblo que proporcionaba la tierra. Tanto si los alimentos eran abundantes com si eran escasos. Esta participación creaba un vínculo entre los individuos que contribuía a garantizar la supervivencia. La vida era dura entonces, pero a la gente le resultaba satisfactoria. Hoy la vida es más fácil, pero ya no es satisfactoria.

[…] Los primeros comerciantes rusos llevaron la idea de riqueza y pobreza. Estas personas nuevas añadieron al sistema de vida el objetivo de la acumulación. Se trazaban líneas de separación entre las personas basándose en lo que habían acumulado, ya fueran pieles, dinero, territorios o las almas de los conversos […] El nuevo sistema económico… empezó a sustituir alimentos y pieles por dinero, la cooperación por la rivalidad, el reparto por la acumulación.

Los yupiks dan un ejemplo reciente de lo que ocurrió en la Bahía de Bristol cuando se sustituyó la economía de subsistencia por la nueva economía monetaria:

Al principio la gente vivía de la tierra y el mar; los enormes bancos de salmón proporcionaban una fuente segura de alimentos. [Entonces] empezó la pesca comercial con el objetivo de conseguir todo lo posible. Los políticos urbanos y los intereses económicos externos no tardaron en permitir la explotación de los bancos de salmón casi hasta la extinción. Los habitantes de las zonas costeras se empobrecieron. El gobierno empezó a preocuparse. Entonces se pidió una investigación pesquera y se impuso el «acceso limitado». Dieron bonos de alimentos a la gente que antes pescaba. Se supuso que los indígenas adaptarían de una u otra forma sus costumbres tradicionales a este sistema económico occidental […]

Los blancos trajeron enfermedades como la viruela y la sífilis que mataron a miles de los nuestros […] No se sabe hasta qué punto el impacto económico de la civilización occidental fue absolutamente devastador para el bienestar y el espíritu del pueblo […] estos nuevos métodos de hacer las cosas pueden ser tan perturbadores para la vida de una persona o de una cultura como la viruela lo es para la vida de un cuerpo. Afortunadamente se ha encontrado una cura para la viruela. Pero no se ha encontrado cura para nuestra «pobreza» […] entre los remedios aplicados figuran crecientes dosis de la forma de vida occidental, con la esperanza de que el nuevo sistema sustituya de algún modo con éxito al antiguo.

ADELANTE A TODA MARCHA: EL OCIO EN TECNOUTOPÍA

Según estadísticas de Louis Harris y Asociados, la semana laboral media es hoy en Estados Unidos de cuarenta y siete horas. Esto supera la media de cuarenta horas de la década anterior. Más de un tercio de la población laboral masculina activa trabaja más horas del promedio. Según el Ministerio de Trabajo estadounidense, casi seis millones de hombres y más de un millón de mujeres trabajan más de sesenta horas semanales en empleos remunerados. (Estos cálculos no incluyen el trabajo doméstico añadido no remunerado de la mayoría de las mujeres.)

En determinadas categorías laborales, como por ejemplo los agricultores, empresarios y profesionales autónomos, la semana laboral típica es de sesenta horas. El promedio de los directores de grandes empresas supera las sesenta horas de trabajo a la semana.

Estos datos suponen una notable mejora respecto a la situación de 1850, que es el periodo con el que suelen compararse. En aquella época, la semana laboral media era de setenta horas, las condiciones laborales eran mucho peores y el nivel de vida muy inferior. Así que comparando la situación actual con la de 1850, hoy estamos mucho mejor. ¿Pero es una comparación apropiada? Precisamente hacia 1850 se estaban imponiendo a los trabajadores los peores abusos de la nueva industrialización y se creó una nueva clase de obreros urbanos po­bres. Comparada con la de 1850, la situación actual no puede ser sino buena. Si retrocedemos hasta la Edad Media, el sociólogo francés Alain Caillé establece la media laboral diaria en 8,5-16 horas, según la estación del año. Pero los obreros urbanos también tenían unos 130 días sin trabajo: fiestas religiosas y vísperas, más los domingos y algunos sábados. «En el campo -decía Caillé- [había] sólo 180 días de trabajo real». Y los «niveles de vida» eran sin duda tan buenos entonces para los trabajadores como en la lúgubre década de 1850. En cuanto a la época de los romanos, había unas 150-200 fiestas públicas al año. ¿Y en la edad de piedra? (Véase Sahlins.)

¿Han mejorado las cosas, en realidad? Quienes disfrutamos de los frutos del monstruo tecnológico tenemos más cosas en la vida. Estamos más limpios y vivimos más tiempo. Pero si nos comparamos con las sociedades preindustriales es probable que trabajemos más. Y nuestro afán de conseguir y acumular artículos de consumo ha creado una sorprendente paradoja moderna: escasez de tiempo, pérdida de tiempo de ocio y aumento del estrés en un medio de abundancia y riqueza evidentes. Hay una disminución de la calidad de vida y de la experiencia.

Esta paradoja se trató en una serie de artículos críticos de Los Angeles Times titulada «La sociedad despojada», del periodista Kent MacDougall. El autor demuestra que la época moderna no ha aumentado el tiempo de ocio de que disponemos sino todo lo contrario:

Cuando en 1609 los indios algonquinos descubrieron a Henry Hudson remontando su río, vivían de los frutos de la tieua. Vivían muy bien, pero trabajaban tan poco que los laboriosos holandeses los consideraron salvajes indolentes y se apresuraron a sustituir su buena vida por el feudalismo. Hoy día, a lo largo del río Hudson, en Nueva York, los ciudadanos supuestamente libres de la sociedad más rica de la historia del mundo trabajan más tiempo y más intensamente de lo que lo hiciera jamás ningún indio algonquino, corren como ratas en un laberinto, esquivando coches, camiones, autobuses, bicicletas, esquivándose unos a otros y bailando a un ritmo frenético destinado a llevar a muchos a una muerte prematura por el estrés y la tensión [u.] ¿Dónde está el fallo? ¿Cómo es posible que los americanos, mientras se consagraban a adquirir tantas riquezas materiales, hayan llegado a perder tanto tiempo de ocio?

MacDougall cita al antropólogo Peter Farb: «La verdad es que la gran civilización trabaja a ritmo febril, mientras que los primitivos cazadores y recolectores de alimentos silvestres se cuentan entre las personas con más tiempo libre de la tierra.» Y Farb añade que son además las personas mejor alimentadas de la tierra y también las más sanas.

McDougall continúa: «El asalariado medio dedica el mismo tiempo al trabajo que hace una generación [en realidad, dedica más tiempo ahora], pero tarda más en ir al trabajo y volver. Y los niveles de vida más altos han complicado tanto el estilo de vida de los estadounidenses que les obligan a dedicar más tiempo a la compra, el mantenimiento y las labores de la casa, por lo que disponen de menos tiempo para disfrutar de todos los artículos y medios de recreo que tienen a su alcance […] En una época de altos niveles de vida, vacaciones más largas, transporte más rápido y supermercados llenos de artículos, los estadounidenses han acabado sintiéndose más despojados que nunca.»

LA PRESUNTA SUPERIORIDAD DE LA MODERNA ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS

El 14 de agosto de 1987 se inició en la reserva de los indios semínolas Big Cypress de Florida el juicio del jefe semínola James Billy. Se le acusaba de haber matado a un jaguar de Florida durante una cacería nocturna. Estados Unidos incluye al jaguar de Florida entre las especies en peligro de extinción protegidas por la ley de 1973 y su caza se castiga con un año de prisión y una multa de 10.000 dólares. La tribu semínola alega que puesto que es una nación soberana, reconocida como tal en los tratados con Estados Unidos, puede establecer sus propias normas sobre caza. En segundo lugar, dice la tribu, los tratados según los cuales los semínolas cedieron territorio a Estados Unidos también garantizaban a los indios el derecho a seguir realizando sus actividades tradicionales de subsistencia según su propio criterio. (Cientos de tratados con las tribus amerindias garantizaban que la caza y la pesca de los indios no estarían sujetas a la ley estadounidense. Esta condición fue de capital importancia para conseguir que los indios cedieran territorios, pues les aseguraba la viabilidad continuada de la economía tradicional. Ahora, sin embargo, casi todas esas garantías son ignoradas por los intereses pesqueros y agrícolas y por los organismos federales, que sostienen que los indios tienen que acatar las mismas normas que los demás estadounidenses y que sus tratados son historia antigua. Se considera irrelevante que los tratados no sean tan «antiguos» como muchos acuerdos territoriales vinculantes que datan de principios del siglo XIX. A los tratados indios no les otorgan el mismo respeto.)

En el caso de los semínolas, Estados Unidos niega ahora, como lo ha hecho en otros casos relacionados con los derechos de caza y pesca de los indios, que la ley semínola pueda invalidar la ley estadounidense. Estados Unidos alega que tiene que controlar la caza y la pesca para administrar y proteger la fauna.

Pero el jefe Billy declaró en una entrevista en la Radio Pública Nacional: «Siglos antes de que existieran los Estados Unidos de América existían nuestras leyes tribales. Somos una nación soberana; Estados Unidos lo ha reconocido así[en los tratados y en otras actuaciones].» Billy dice que cuando disparó al animal disparaba sólo a dos ojos en la oscuridad, creyendo que era otro tipo de jaguar. Añade que de todos modos es absurdo que se aplique la ley de especies protegidas a los indios: «Los indios somos los mejores protectores de los re­cursos naturales y lo somos desde hace miles de años […] El gobierno pretende acusar a los semínolas de acabar con una especie, cuando la verdadera razón de que esté en peligro es la explotación abusiva del sur de Florida. La razón son todas esas urbanizaciones residenciales y la construcción de la autopista 1-95 a través del pantano y luego la autovía que atraviesa la región de los Everglades. Nada tiene que ver con nuestras costumbres de caza. Tiene que ver con las vuestras.»

Parece bastante obvio, casi evidente por sí mismo, que las culturas indígenas que han vivido prósperamente en el mismo lugar durante milenios han sobrevivido gracias a sus buenos hábitos económicos, entre los que se incluyen la conservación de la fauna, la flora y los recursos. Pero si hiciéramos caso a nuestros científicos y a los gobiernos occidentales, tendríamos que pensar que las sociedades indígenas apenas pueden arreglárselas un día más sin ordenadores, cuotas, cartografía por satélite y análisis de «máximo rendimiento sostenible». Me pregunto cómo explicarán los científicos que los indígenas hayan sobrevivido miles de años. ¿Por instinto?

El supuesto de que nuestro sistema moderno de gestión de la vida silvestre y los recursos es más eficaz (pese al hecho de que «gestionamos» sin comprender el entorno ni cómo se organizaba la gente antes de que llegáramos) no sólo es arrogante sino también racista.

En el capítulo 4 he explicado cómo se están introduciendo rápidamente los modelos informático s de gestión de recursos naturales en el Ártico. Un elevado porcentaje de la «ayuda» de los gobiernos estadounidense y canadiense a los indios e inuits de las regiones árticas adopta hoy la forma de instrucción informática. Pocas veces se tiene en cuenta que esta forma de administrar los recursos y la fauna tenga un deplorable efecto negativo en las relaciones tradicionales entre indígenas y animales.

La relación entre seres humanos y animales, que antes se basaba en el conocimiento íntimo que proporcionaban la observación directa y las enseñanzas seculares, se basa hoy en registros de ordenador, convirtiéndose así en un género de conocimiento cuantitativo, abstracto, objetivo y acelerado. Esto es destructivo para la cultura y las tradiciones indias. Es posible acabar en una generación con un modo de conocimiento que ha sobrevivido milenios. Pero al margen del daño causado a las culturas, la evidencia reciente indica que los sistemas de administración informática objetiva-cientÍfica-cuantitativa rara vez resultan mejores que los métodos de control y conservación indígenas. En realidad, los métodos modernos resultan muy a menudo desastrosos.

El antropólogo Milton M.R. Freeman, de la Universidad de Alberta, figura entre un número creciente de científicos que han empezado a organizar la lucha contra la idea de que nuestro sistema de administración económica tenga grandes ventajas que ofrecer a las comunidades indígenas tradicionales.

Freeman se indigna en particular con los biológos. En la asamblea de 1984 de la Asociación Científica de la Región Occidental (celebrada en Monterey, California) Freeman dijo: «La fe explícita en la precisión del método científico es una parte tan esencial de la formulación profesional de los biólogos que las limitaciones de ese sistema particular de creencia sólo se aprenden, a menudo mucho más adelante en la vida, como resultado de la experiencia obtenida en el mundo no profesional.» Freeman recoge ejemplos de biólogos que hicieron caso omiso de las prácticas tradicionales y descubrieron posteriormente que eran métodos mucho más eficaces para mantener la viabilidad entre las especies animales.

Un ejemplo se refería a la cacería del caribú en la isla Ellesmere del Canadá ártico. Los administradores de la fauna canadiense dijeron a los inuits que tenían que cazar sólo caribús grandes o machos, y sólo algunos animales de cada rebaño. Los inuits explicaron que aquello era contrario a su relación tradicional con los animales y que destruiría los rebaños de caribús, pero no se hizo caso de sus argumentos. El resultado fue exactamente lo que habían dicho los inuits. Aunque el máximo número permitido era de veintiséis cabezas por año, muy inferior a lo que cazaban antes, la población de caribús disminuyó de forma drástica. ¿Por que?

Según Freeman: «Los inuits sostienen que cada pequeño grupo de caribús Peary es un grupo social y existen buenas razones para que esos animales concretos estén juntos. Los cazadores inuits indican que debido al carácter marginal del entorno para los herbívoros, los animales más viejos y más grandes son importantes para la supervivencia del grupo. La experiencia y la fortaleza física permiten a estos animales más viejos excavar en la nieve para encontrar alimentos. Los animales más viejos son más pacientes, comparados con las hembras preñadas y los animales mas jóvenes, que son más nerviosos, y esta característica produce un efecto tranquilizador en los animales más jóvenes del grupo.»

Un segundo ejemplo es el que está relacionado con el proyecto de autorizar la caza deportiva del toro almizcleño en el Ártico. También en este caso sólo se cazarían machos; como los mejores «animales trofeo» eran los toros viejos, biológicamente «superfluos», los administradores estaban convencidos de que la caza no afectaría negativamente a la población de toros almizcleños. Los inuits opinaban lo contrario. Explicaron que los toros almizcleños son animales muy sociables. Los machos viejos no son «excedentes», ni mucho menos. Desempeñan una función social importantísima en determinadas épocas del año, como centro de reagrupación después de los periodos de dispersión de la temporada de celo. Según los inuits, actúan como «ancianos». Una vez más quedó demostrado que los inuits tenían razón: al final se modificó la política del gobierno.

Freeman señala que esta «crítica indígena de la propuesta administrativa se basaba en el conocimiento esencialmente esotérico», mediante la observación directa y las creencias tradicionales, ya que los inuits en realidad no utilizan a los toros almizcleños ni para comer su carne ni para nada. El simple hecho de haber compartido el territorio con los animales durante siglos les permite conocer sus hábitos y sus estructuras sociales:

Para nuestros objetivos actuales basta observar que, como en el ejemplo del caribú Peary, el conocimiento de la conducta de la especie er;:t el punto crítico de la postura inuit, comparado con la perspectiva cuantitativa errónea propuesta por el servicio de gestión cinegética […] En realidad tanto los métodos indígenas como la ciencia occidental se basan en lo mismo, en la evidencia empírica. Ambos sistemas valoran la acumulación sistemática de observaciones detalladas y la extracción de pautas a partir de series de datos diferentes. Pero los dos sistemas empiezan a separarse en este punto. El sistema indígena valora la desviación de la norma en un sentido cualitativo: por ejemplo, que disminuya el número de animales, o que engorden o estén más nerviosos, que haya menos crías en el rebaño, más machos lesionados, más hembras estériles, etc… La suma total del conocimiento de base empírica de la comunidad es asombrosa en amplitud y detalle y suele diferir notablemente de los escasos datos aportados por los estudios científicos de las mismas poblaciones.

Los métodos indígenas están también firmemente engranados en la práctica cultural transmitida de generación en generación. He citado al doctor H. A. Feit en relación con el estricto control de los recursos cinegético s que practican los indios cris de la bahía de James, al norte de Ontario, que incluye el nombramiento de «administradores» y el estudio y división de las regiones de caza.

El doctor Feit ha estudiado también algunas prácticas más sutiles, incluidos los rituales que se consideran apropiados para matar y guisar el animal. Casi todas las ceremonias están destinadas a demostrar «reciprocidad entre hombre y animal… que incluye respeto a las necesidades de los animales para subsistir como población y que se complementa también con el respeto de los animales de las necesidades de subsistencia y supervivencia de los humanos.»

El doctor Feit describía los métodos de los cris para cazar castores como una demostración más de respeto así como una práctica de conservación impecable. Uno de los métodos utilizados para cazar castores era con trampas y durante el día. El segundo método se practicaba de noche y consistía en rodear la madriguera, donde pueden vivir de 50 a 100 castores, y hacerlos salir y dirigirse hacia donde los cazadores les esperan. El primer sistema no era tan eficaz en cuanto a horas-hombre por castor cazado. Pero Feit decía: «El descubrimiento importante era que, mientras que esperar al castor permitía la captura de mayor número en total, se practicaba sólo en circunstancias especiales, muy poco en realidad […] claro indicio de que los cazadores prefieren limitar las capturas más que de que les resulte imposible cazar mayor número de castores […] Habrían capturado más castores si hubieran utilizado con mayor frecuencia el segundo método.» Los cris limitaban deliberadamente el consumo de sus recursos, según Feit, con fines conservacionistas e inculcaban esta práctica con las enseñanzas tradicionales acerca de cuándo había que elegir uno u otro método.

El profesor Freeman sostiene que el principal problema de la ecología occidental, lo mismo que el de casi todas las intervenciones científicas en los sistemas de administración económica seculares, es que se parte de supuestos operativos básicos inadecuados para el caso concreto. Por ejemplo, según Freeman, casi todos los biólogos occidentales (con preparación universitaria, normalmente blancos ‘1 en general sin conocimientos directos del medio o el grupo cultural que investigan) tenderán a considerar la fauna como un recurso y las capturas de animales como una actividad exclusivamente económica. Adoptan la terminología capitalista de «máximo rendimiento sostenible» (el número de capturas sobrepasado el cual un rebaño podría empezar a disminuir). El biólogo actúa básicamente como director de recursos; como funcionario de una empresa, cuyo objetivo es aumentar la producción al máximo y multiplicar a los beneficios. No se hace el menor esfuerzo por entender los enfoques alternativos de las culturas y las tradiciones indígenas.

Los indígenas no consideran a los animales desde un punto de vista estrictamente cuantitativo ni como «recursos». Creen que los animales forman parte de un entramado de sistemas vivos que incluye las relaciones entre ellos mismos y entre ellos y los seres humanos. Estos métodos se transmiten entre los indígenas mediante las enseñanzas de la historia y las leyendas; se expresan con las ceremonias religiosas; y forman parte de sus sistemas de estructuración social, de estatus y de psicología. Los flujos y reflujos de la población animal son, por tanto, inseparables de las actividades de las personas. Aunque es posible que el «máximo rendimiento sostenible» científico corresponda casi exactamente al número de animales que cazan y consumen finalmente los indígenas, la relación conceptual con los animales y los métodos empleados en la toma de esas decisiones son completamente distintos. Además, podría causar graves daños a la continuada vitalidad de la cultura y la tradición indígenas que estas sociedades adoptaran los métodos conceptuales occidentales, porque su bienestar económico va inexorablemente unido a las prácticas religiosas, sociales y culturales.

Cuando las sociedades indígenas deciden aceptar el consejo de los biólogos occidentales y utilizar las técnicas de gestión cinegética occidentales, tendemos a considerar que actúan racionalmente. Las instituciones estadounidenses se disponen a invertir. El Banco Mundial ofrece fondos de desarrollo. Y, sin embargo, el modelo occidental, que no incluye las dimensiones más holísticas del pensamiento y las costumbres indígenas, quizá resulte ser finalmente el procedimiento menos racional. Y es sin duda, a la larga, menos racional para los indígenas.

Como hemos dicho ya, las sociedades indígenas tienden a no aumentar al máximo la producción, y por muy buenas razones. Producen lo imprescindible deliberadamente. En realidad, según el profesor Freeman (que está de acuerdo en lo esencial con Marshall Sahlins), cuando circunstancias fortuitas dan por resultado un excedente inesperado, la forma preferida de abordar la situación no es almacenarlo o intercambiarlo. Lo que hacen es consumirlo en un festín. «El reparto generalizado y los banquetes comunales son rasgos característicos de todas las sociedades cazadoras y pescadoras -dice Freeman-. Además, en esas sociedades existen normas y sanciones establecidas para evitar expresamente la acumulación o el almacenamiento personal de recursos y tienen complejos sistemas de relaciones sociales y de parentesco que determinan los canales que seguirán los recursos para que prevalezca la ecuanimidad, frente a la amenaza que supondría el acceso des~gual a los recursos valiosos.» Al contrario de lo que sucede en las sociedades industriales y tecnológicas,.en que el principal objetivo de la actividad económica es obtener los máximos beneficios, «el objetivo de casi toda la actividad económica de estas sociedades de recolectores se centra en la reproducción del grupo social». Así que donde los sistemas de administración capitalistas hacen hincapié en los números y en la acumulación personal, la administración indígena resalta las relaciones entre humanos y animales, creyendo que el equilibrio es lo que sustenta a la gente y ayuda ~ medrar a los animales. No existe nada parecido a «máximo rendimiento viable» en el planteamiento económico de los indígenas.

El doctor Milton Freeman ayudó a organizar el Grupo de Trabajo sobre Conocimientos Tradicionales, Conservación y Desarrollo Rural de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales, con el fin de apoyar los esfuerzos de las comunidades nativas para mantener sus prácticas económicas. Este grupo tiene su sede en Ginebra y quizá sea la primera organización eficaz de científicos que se toma en serio los métodos tradicionales de control de la fauna y de los recursos.

Aunque la organización se creó hace pocos años, ha demostrado un gran dinamismo y ha puesto en marcha una larga lista de programas; entre los proyectos de estudios figuran el conocimiento tradicional de los sistemas costeros, la administración tradicional de las zonas pesqueras entre los isleños del sur del Pacífico, las prácticas ecológicas y cinegéticas de los pueblos de la región circumpolar del norte, las prácticas tradicionales de agrosilvicultura y conservación entre los pueblos tribales de Nueva Guinea, las prácticas de control microclimático entre los pueblos agrícolas, la conservación del saber tradicional yntre los indígenas de Alaska y el empleo del fuego en la agricultura entre los aborígenes.

El doctor Bob Johannes, miembro del grupo de trabajo, explicó la urgencia de la tarea inmediata:
Buena parte de 10 que sabemos de la naturaleza y la gestión de los recursos naturales puede encontrarse en las bibliotecas. [En las comunidades indígenas] sin embargo, casi todo se conserva en la cabeza de los ancianos y ancianas de las aldeas. Los científicos han comprendido al fin en los últimos años que ese conocimiento del bosque, la huerta, las llanuras y el mar no sólo es enciclopédico sino que tiene además un gran valor científico, sobre todo en 10 referente a la administración de los recursos naturales. Pero se está perdiendo rápidamente debido a la occidentalización, la industrialización, la urbanización y el correspondiente distanciamiento de los jóvenes de las tradiciones [u.] Es urgente recoger ese conocimiento. Permitir que desaparezca equivale a desperdiciar siglos de experiencia práctica valiosísima.

Johannes advierte de algunos peligros, sin embargo, incluido el de que muchos investigadores no manifiestan el menor respeto por los pueblos que estudian, precipitándose a menudo para obtener respuestas y provocando conflictos internos en las comunidades sobre si participar o no.

Además, según Diane Bell, de la Universidad Nacional de Australia, que también forma parte del mencionado grupo de trabajo, en determinadas sociedades como la de los aborígenes de Australia, gran parte de la información es patrimonio de las mujeres, que suelen negarse a comunicársela a los hombres.

Y por último, el principal problema citado por el grupo de trabajo es que los científicos no reconocen los derechos de los indígenas con los que tratan. Cuando los investigadores occidentales descubren, por ejemplo, las propiedades curativas de una hierba medicinal, venden muchas veces la información por grandes sumas a las empresas occidentales sin ningún beneficio correspondiente para los nativos. En realidad, los científicos suelen dejar el lugar y no vuelven a ayudar a esos mismos nativos cuando su territorio es invadido por extraños. Podemos encontrar muchos ejemplos de esto entre los indígenas del Amazonas. Los científicos obtuvieron información útil de los indios de la región, pero pocos se han levantado para defender a quienes sufren ahora agresiones directas.

Los científicos occidentales, cuando se desentienden de las situaciones políticas concretas que soportan los indios, no hacen más que imitar la amoralidad empresarial. Los indios, sus conocimientos y su entorno se incluyen en la definición occidental de «recurso» y por tanto están sometidos a la explotación. La idea de que la intervención occidental beneficia de alguna forma a gran número de indígenas (a su gobierno, su salud, su economía) es, en el mejor de los casos, engreimiento. Es más frecuente que se trate de un disfraz propagandístico para impedir que los científicos, las empresas y todos nosotros reconozcamos de verdad el horror de 10 que está ocurriendo.

“Lecciones de Economía de la Edad de Piedra”, por Jerry Mander.

Nomadismo Feral

2 Agosto 2009

x Erva Danhina

Nota: En los siguientes puntos voy a exponer algunos argumentos para que se comprenda la importancia de la movilidad en todos los aspectos de la vida humana, tanto en relación a nuestra salud como a nuestra forma de vivir. La movilidad nómada es un punto de vista natural que nos posibilita entender y embarcar en los flujos de la naturaleza.

El sedentarismo perturba nuestra visión de existencia y nos suministra una ilusión. Nos separa de la naturaleza en beneficio de la ilusión del dominio. Vivimos en un mundo enfermo (civilización) debido a este persistente intento de controlar la naturaleza. Y esto está devastando a muchos, ¡a todo!

El ‘Nomadismo feral’ se basa en el movimiento, en el retorno a una vida natural, en oposición a la civilización, en oposición a las alternativas de control. En oposición la ilusión del control. El control es una ilusión.

- ¿Qué animal en un estado salvaje es sedentario? ¿Qué partícula de la materia ocupa eternamente un mismo espacio?

- La movilidad es un aspecto de la naturaleza, como lo son la reproducción o la alimentación.

- Una vida libre y natural se encuentra en constante movimiento. Pero existe la posibilidad de que llevemos una vida sedentaria. Una vida ausente de movimiento. Viviendo en oposición a una vida libre.

- Intentando controlar la vida: Digo intentando porque de hecho nunca se podrá conseguir. Pues, aún en una vida sedentaria y estática, el movimiento existe (y es este movimiento frente al que la domesticación intenta ejercer el control). Una vida sedentaria necesita que las cosas sean estables. Pero algo que las “fuerzas” domesticadoras nunca conseguirán controlar el hecho de que las cosas acontezcan.

- La vida sedentaria es una constante de frustraciones, enfermedades y sufrimientos debido a la necesidad de que las cosas se encuentren estáticas y bajo control, por que ellas nunca lo estarán.

- El nomadismo permite el fluir natural. El sedentarismo provoca el incesante y fallido intento del control.

- Domesticación: Control, manipulación (que puede valerse tanto de la violencia física como de la violencia psicologica, o de la manipulación sutil del comportamiento priorizando los “beneficios” de una especie o grupo), inducción de comportamientos culturales, creación de cultura, rituales, jerarquía, división del trabajo. Eliminación de especies no domesticadas para el beneficio de la domesticación de otra (matar lobos para proteger el ganado).

- Cultura: Atrofia los sentidos. Es una ampolla virtual que ha englobado la especie humana, mediándola con el mundo natural a través de los símbolos (lenguaje, números, tiempo, tecnología). Muchas veces confundida con ‘costumbre’. Pero difieren en sus bases, pues cultura significa cultivo. El cultivo nos remite a la domesticación, el control, el ejercicio continuo del control, la estandarización de comportamiento y respuestas.

- Hábitos y costumbres: Las costumbres son respuestas a situaciones específicas. Generalmente los castores hacen las mismas cosas en diversos lugares diferentes; por ejemplo, construyen “cabañas en ríos”. Y, ciertamente, cada grupo de castores, en cada área, en cada río específico, lidia de una manera peculiar en cada río y árbol y todo lo demás alrededor. Ellos no cultivan este hábito, simplemente viven, y en el fluir de sus vidas ciertas actitudes son necesarias. Ese no es un ejemplo de cultivo del comportamiento. No es una cuestión de crear cultura para vivir.

- Feral: Salvaje, existente en un estado natural, así como ocurre con los animales o las plantas; lo que fue revertido de la domesticación al estado salvaje.

- El nomadismo feral es una ruptura total con la domesticación.

- Ser feral involucra la práctica de la movilidad nómada. El nomadismo feral consiste en la movilidad en el proceso de hacerse feral.

- El nomadismo o la ‘movilidad natural’ no es el incesante movimiento de un lugar hacia otro lugar. El nomadismo es la atmósfera de la movilidad, aún cuando se guarda reposo. Es el rechazo a la permanencia. El rechazo a construir la cultura.

- Movimiento y reposo se alternan incesantemente.

- Auto crítica anarquista: Prácticas de control, posesión, permanencia, productivismo, comercio, división del trabajo. Control de un espacio físico. Las iniciativas anarquistas que se basan en algunas de esas prácticas colaboran más con la reproducción de la vida domesticada que con la libertad.

- El nomadismo feral consiste en la re-conexión con la naturaleza. Un nomadismo de ciudad, en una ciudad (nomadismo urbano, reproducción del urbanismo como organización social) no estimula ni compromete verdaderamente el proceso de recuperación de nuestro salvajismo.

- Las relaciones en los medios urbanos son relaciones de dependencia y mediaciones. En una vida no urbana, en medio de la naturaleza, tenemos relaciones de autonomía y experiencia directa.

- El nomadismo feral tiene como objetivo la descentralización. El foco se encuentra lejos de los centros y las aglomeraciones urbanas. La urbanidad enseña y suministra sólo dependencia, vicio, rutina, trabajo, contaminación, ruido y una aturdidora estética homogénea.

- El nomadismo feral consiste en el abandono de la ciudad.

- Si lo feral se realiza en anarquía, y la anarquía consiste en el desarrollo de una vida libre; entonces recuperar lo feral es hacerse libre.

- Romper con la domesticación es romper con el miedo del mañana. Romper con la dominación es abrazar la confianza. La vida libre consiste en romper el miedo a la muerte.

- El miedo a la muerte tiene su origen en el cultivo del control de situaciones, el cultivo de lo permanente. El miedo a la muerte es el miedo al cambio. Con el cultivo de lo permanente surge el miedo al fin de un ciclo.

- El miedo a la muerte no debe ser confundido con el impulso de defender la integridad física, de supervivencia, que todos los seres vivos tenemos.

- Cuando se busca el control de la vida no se participa en el fluir natural, y con eso desaprendamos que la ‘muerte’ es una transformación y no un fin.

- No me cabe y no me interesa hablar sobre como es la vida o si se tiene vida después de lo que ha sido reconocido como muerte. El hecho es que la vida está presente en todas las manifestaciones físicas. Moléculas de hidrógeno generando moléculas de Helio en el centro de las estrellas o moléculas de hidrógeno interactuando con moléculas de oxígeno para formar agua es un fenómeno lleno de vida y movimiento. En el mundo físico todo se transforma, todo fluye. No existe muerte. No existe tiempo. No existe mañana.

- Hipótesis 1: Grupos de amigos se juntan y compran o alquilan la propiedad de una casa (alquiler = tipo de vampirismo explícito); luego de eso, se dividen obligaciones cotidianas y puntuales basadas en calendarios, nociones de tiempo, rutina, cobro y expectativa de una situación específica y el control del movimiento para garantizar situaciones fijas. La tensión y los desentendimientos generan muchas actividades indeseables que se tienen que tomar en cuenta. El disfrutar de la convivencia de la amistad no existe, y si existe es algo muy limitado. Existe sólo una compañía en la miseria. Los amigos, con tal experiencia, generalmente tienden a romper sus relaciones por causa de desentendimientos.

- Hipótesis 2: Un grupo de amigos se juntan y van a viajar. Recogen una re-conexión con el mundo natural, de un modo natural y libre para vivir. Comparten camaradería, conocimientos, descubrimientos, confianza, afinidades, desafíos y satisfacción. Los amigos, con tal experiencia, se aproximan y profundizan sus lazos de amistad.

- El nomadismo feral consiste en la autonomía. La movilidad nómada requiere y estimula la autonomía. La vida domesticada y sedentaria requiere y estimula la dependencia.

- Auto crítica anarquista: La construcción de la autonomía sin los aspectos de una movilidad nómada es consecuencia de los efectos colaterales del sedentarismo y de la territoralización. La construcción de la autonomía que no ataca la propiedad y/o se basa en la posesión y el control de un determinado espacio, no es más que la creación de un pequeño reino.

- Las formas de movilidad son infinitas así como son infinitas las formas en las que la naturaleza se manifiesta.

- El nomadismo feral rechaza y mina toda relación de dominio, rechaza totalmente la domesticación. Todas las otras especies son comprendidas como iguales y diferentes, pero no como inferiores. Una visión del mundo donde una especie o elemento es visto como inferior, es el resultado de la división, jerarquización y domesticación de la misma especie (humana).

- Ser salvajes nos hace comprender que en el mundo natural no existen jerarquías.

- Si un animal de otra especie depende de tus cuidados (animales domesticados), piensas en él como si fuese tuyo. La domesticación limita la libertad y la autonomía de ambos, del domesticado y del domesticador. Al dar el impulso la rueda de la domesticación se perpetúa a si misma y a todos sus efectos.

- Sedentarismo/domesticación: es la reducción de las relaciones con las especies.

- El nomadismo feral significa la comunicación con todas las especies.

- El nomadismo feral enfrenta una delicada situación. La civilización ha conseguido perpetuar la domesticación con nuevas maneras de controlar el espacio (con la ayuda de la imposición del tiempo). Las propiedades privadas (de la pequeña casa al latifundio; propiedades estatales, del edificio de ayuntamiento a mega hidroeléctricas). Intentan crear un mundo totalmente cercado. El reto del nómada feral es atravesar estos espacios. De modo que garantice su integridad física y espiritual en oposición a los sistemas de control.

- El nomadismo enfrenta otra situación delicada. La civilización ha conseguido perpetuar la domesticación porque se perpetúa la ilusión del tiempo. Se practica el cultivo del tiempo. Tenemos como ejemplo cualquier tipo de calendario adoptado. Los calendarios perpetúan el control a través de la ilusión de tiempo (padronizando y manipulando flujos a través de ciclos basados en fechas creadas; dividiendo la existencia entre pasado, presente y futuro). El desafío nómada es no dar impulso al tiempo.

- Pero el nómada feral tiene una importante estrategia de descanso. Las áreas consideradas por los domesticados de difícil acceso, las áreas con dificultades naturales son recomendables locales de campamento para un deleite estético.

- La domesticación es ante todo auto-domesticación. El ciclo de la domesticación es también un ciclo de construcción de jaulas, y cada humano domesticado construye la suya. El nomadismo feral no coloca la mano en esa rueda. Pues esa es la lógica de la permanencia. No construyas casas, acampa.

- “No construyas casas, acampa”, el campamento es la habitación natural de la humanidad. Nos permite una constante conexión con la tierra. No hay bloques de cemento aprisionándonos. El campamento y sus habitaciones, construidos con materiales naturales de accesos libres para todos, simples y livianos, sin embargo firmes y acogedores, nos protegen del frío, de un viento nocturno, pero no nos priva de la circulación del aire. Las prácticas que un campamento favorece son las del compañerismo y el respeto de la individualidad.

- Acampar en grupo es una dinámica de compartir. Acumular en campamentos puede significar la dispersión del grupo, pero ineludiblemente significa la soledad de quien acumula.

- Otro desafío nómada: El Estado no acepta que se opongan a él. El nómada feral no vive en esta sociedad, él no colabora con la reproducción del sistema: elecciones y votos, militarización, documentación, escolarización. El nómada feral se opone a esta sociedad, no comparte sus actividades. Nuevamente el reto nómada feral es atravesar el espacio, de modo que garantice su integridad física y espiritual en oposición a los sistemas de control.

- El control del movimiento es fundamental para el Estado, tanto para controlar el “cuerpo físico” como para garantizar la creación de fronteras. El feral atraviesa el espacio sin reconocer fronteras, igual que todos los pájaros, que igualmente “no siembran ni acumulan en graneros”.

- El niño es la naturaleza intacta, e intacta es la continuación de la naturaleza. El niño es fuente de inspiración para que abandonemos nuestra domesticación. Por este motivo ha sido el blanco de la domesticación. La escolarización es un ejemplo de la violencia, la escolarización obligatoria es un ejemplo explícito de violencia.

- Cuando es deseado, el feral comparte de igual a igual con el niño los conocimientos de su experiencia individual.

- La domesticación necesita domesticar a más niños. La naturaleza es la cura contra la domesticación, y precisa de niños libres.

- No ignoramos el factor ‘ahora’. ¿Qué pasaría con el nómada feral si tuviese hijos ahora?, yo que escribo estas palabras no tengo respuestas para eso (yo de momento no tengo hijos), aún así tampoco hay modelos para el nomadismo feral (algo inútil de establecer: modelos). Las respuestas para tales cuestiones serán más fáciles de hallar en la práctica, y urge que sean compartidas.

- Sabemos como evitar la concepción por medios naturales y saludables. Sabemos como y cuando tener hijos.

– El nomadismo feral rechaza la idea de control, y el control de la natalidad como repuesta a la actual sobrepoblación humana es como secar la ropa pero guardarla en el río. Si la sobrepoblación humana compromete el equilibrio ambiental es debido a la revolución agrícola y el sedentarismo.

- La humanidad antes de la agricultura (o sin la agricultura) vivía en perfecto equilibrio con las demás especies y con una población estable y equilibrada. Antes de la agricultura fuimos una especie estable. El crecimiento poblacional humano es consecuencia directa de la domesticación. Contener un desequilibrio jugando con el peso por el lado errado, dando repuesta al crecimiento poblacional basándose en el control de natalidad, es tan inútil como enjuagar el suelo pero no acabar con la gotera.

- Si hoy la humanidad está sobre poblando el planeta es debido a un estilo de vida específico. Si quieres una estrategia para contener el crecimiento poblacional, volvamos a ser nómadas y naturales como fuimos antes de la domesticación.

- El sedentarismo no sólo favorece a la sobre población, el surgimiento de la autoridad y de la división social entre los seres humanos (entre aquellos que controlan y los que son controlados). El sedentarismo favorece en igual proporción al debilitamiento del cuerpo y las restricciones de la mente. El sedentarismo favorece el debilitamiento de la alimentación y la limitación del movimiento.

- Una consecuencia de la movilidad feral es la alimentación natural. La alimentación natural nos conecta con la tierra, pues es lo que nace naturalmente a nuestro alrededor.

- La revolución agrícola y la revolución industrial nos expusieron a una infinidad de enfermedades debido a las profundas alteraciones que causaron a nuestro modo de vida. Echaron a perder nuestra vida salvaje y libre por una vida domesticada y llena de restricciones. Alteraciones que se reflejan nítidamente en nuestra alimentación.

- La Revolución industrial acentuó los efectos de la revolución agrícola. Acentuó aún más la división de trabajo, la dependencia de especialistas, el debilitamiento del cuerpo, el empobrecimiento de la mente y la restricción del movimiento. Hoy no sólo nos quedamos limitados a una villa agrícola con una única tarea, nos quedamos condicionados a las paredes, generalmente dentro de cuatro paredes mirando hacia imágenes de una pantalla iluminada, y para trasladarnos, utilizamos una cápsula de metal.

- La revolución agrícola, la revolución industrial, la sociedad industrial son la separación definitiva entre especie humana y el mundo natural.

- La revolución agrícola (la suma de la domesticación, división de trabajo, sedentarismo y cultura) añadió en nuestra dieta una mayor proporción de alimentos cocidos, de granos, leche de otras especies, un superconsumo de derivados animales. Esto significa un super aumento en el consumo de proteínas de origen animal, grasas, carbohidratos y azúcares. Nuestra alimentación se quedó pobre en vitaminas, enzimas, minerales y otras proteínas, ricas en alimentos naturales como las frutas, las hojas y sus raíces. Nos privó de la alimentación integral, dando origen a problemas en la dentadura (caries, pero formaciones), alergias, obesidad y otras enfermedades incontables, desde los huesos hasta los órganos, nervios, músculos y la piel.

- La revolución agrícola nos atiborró de cereales, pero nos privó de incontables frutas.

- La revolución industrial (la suma de la domesticación, división de trabajo, cultura y tecnología) por su parte añade en la dieta humana el consumo de alimentos sintéticos, procesados, refinados, inmersos en conservantes, coadyuvantes, estabilizantes, aromatizantes, colorantes.

- La alimentación industrial juntamente con el ambiente urbano e híper-tecnológico potencia las enfermedades creadas por la revolución agrícola y añade más enfermedades nuevas, aún más crónicas. En este sentido, es útil recordar que las enfermedades reconocidas como incurables, por ejemplo, son resultado de una suma de factores del estilo de vida sedentario-urbano-industrial, poco tiene a ver con el resultado de la acción de un virus. Un cuerpo debilitado es un cuerpo fértil para las enfermedades.

- El retorno a una alimentación natural, libre de todos los aditivos industriales y del empobrecimiento nutricional de la agricultura es fuente de cura y de vitalidad, fuente de vigor físico y espiritual.

- El feral no practica la agricultura, pero sabe que de la semilla viene el fruto y el refugio. El nómada feral estimula eso. Por donde se desliza su recolección, abunda lo fértil.

- El nómada feral necesita una cosa: no tener nada. Nada que comprometa su movilidad.

- El nómada feral necesita una segunda cosa: necesita aprender las habilidades de la Tierra. Hacer cuerdas, fuego, tejer hilos, tejidos, filtrar agua, montar refugios, confeccionar cestos, confeccionar herramientas tajantes, herramientas macerantes, cerámicas, recolectores de frutas, canoas, confeccionar con maderas y piedras. Aprender tales habilidades es el significado de la autonomía, significa haber retornado al modo de vida natural, significa conocer y respetar el lugar y las especies con quienes nos relacionamos.

- Podemos atacar la civilización, podemos abandonar la civilización. ¿Qué define un ataque?, ¿qué define un abandono?

- Hay situaciones en las que la domesticación necesita ser atacada, pero ineludiblemente en todas las situaciones la domesticación debe ser abandonada.

- La domesticación es una vanidad humana. Es un ejemplo de arrogancia. La arrogancia de subir en un pedestal inexistente y querer dictar las reglas en el planeta, este es el significado de la civilización.

- Nuestro mayor ataque a esta arrogancia es el rechazo a continuar con tal insensatez y descender de este fantasioso pedestal.

- Abandonar la domesticación, abandonar la civilización, abandonar el control. Fluir nuevamente, caminar suavemente en este planeta y volver a hablar con los animales.

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La gripe porcina ha infectado a 1.500 personas en todo el mundo, causando alrededor de 30 muertos -casi todos en México-. Sin embargo, no es ni de cerca el brote más grave en relación con otras enfermedades infecciosas en el mundo. En las siguientes líneas les mostramos cinco enfermedades que, probablemente, no saldrán en los noticiarios.

Cólera

¿Qué es? Una infección diarreica aguda que puede conducir a la muerte por deshidratación severa o insuficiencia renal. A diferencia de otras enfermedades diarreicas, a menudo es mortal en niños y adultos.

¿Dónde se localiza? ¿Preocupado por una pandemia? El cólera ha sido un flagelo mundial desde 1961. La enfermedad es endémica en muchas partes de África, Asia meridional y América Latina. Durante 2006, hubo un incremento del 96% de nuevos brotes infecciosos. La creciente gravedad de la enfermedad se debe, probablemente, a la superpoblación en las zonas sin suficiente saneamiento.

Brotes actuales: En lo que la Organización Mundial de la Salud califica como el “peor de los casos”, un brote de cólera que comenzó en agosto de 2008, fueron infectadas más de 96.000 personas en Zimbabwe, causando más de 4.200 muertes. La falta de infraestructuras de agua y alcantarillado en el país han exacerbado el problema, por no mencionar el hecho de que muchos médicos de Zimbabwe se niegan a trabajar en un país donde la moneda prácticamente no tiene valor. Durante los últimos meses, el número de nuevos casos ha disminuido, pero la OMS advierte de en agosto es probable un rebrote de enfermedad.

Meningitis

¿Qué es? Una infección del líquido que rodea la médula espinal y el cerebro. Si no se tratan rápidamente, los casos graves de la meningitis bacteriana pueden causar daño cerebral o la muerte de la persona.

¿Dónde se localiza? Los brotes de meningitis aparecen con frecuencia al norte de la región de Sahel en el África subsahariana, conocida por los investigadores como el “cinturón de la meningitis”. El último brote ha sido especialmente grave en Nigeria, Níger y Chad.

Brotes actuales: Desde el inicio de 2009, un brote de meningitis ha causado la muerte de más de 1.900 personas en los tres países –1.500 sólo en Nigeria-. Con más de 56.000 casos confirmados constituye el peor brote de la enfermedad desde 1996, cuando al menos 25.000 personas murieron. En Chad, donde los medicamentos para tratar la meningitis son difíciles de encontrar, una de cada 10 personas infectadas con la enfermedad muere. Se cree que el clima inusualmente frío de este año ha influido en el brote. En respuesta, las ONG Médicos sin Fronteras ha lanzado la campaña de vacunación contra la enfermedad más grande de la historia. El grupo ya ha vacunado 5,4 millones de personas y los planes son vacunar a otros 1,7 millones más.

SIDA

¿Qué es? Una enfermedad que afecta el sistema inmunológico humano, permitiendo que las personas sean más susceptibles a infecciones mortales. El SIDA ha matado a 25 millones de personas en todo el mundo desde 1981.

¿Dónde se localiza? 33 millones de personas en todo el mundo viven actualmente con el virus del SIDA, 22 millones de ellos en el África subsahariana. Los nuevos fármacos permiten ampliar drásticamente la duración y calidad de vida de los pacientes de SIDA, pero en los países en vías de desarrollo menos de un tercio de las personas con necesidad inmediata reciben tratamiento farmacológico.

Brotes actuales: China ha atraído la atención internacional por las draconianas medidas que ha adoptado para impedir la expansión de un brote de gripe porcina, pero ha sido más lenta ante la epidemia del SIDA que ha causado la muerte de 7.000 personas en todo el país, sólo durante los primeros nueve meses de 2008. Sin apenas repercusión mediática el SIDA se convirtió en la enfermedad infecciosa más mortal del país durante el año pasado, superando a la tuberculosis. El número de afectados en China es aún relativamente pequeño en relación con el total mundial, pero su aumento ha sido meteórico. Hace tres años, menos de 8.000 personas habían muerto de SIDA en China. Los esfuerzos encaminados a obtener informes precisos sobre la epidemia en este país son complicados, debido al estigma atribuido a la enfermedad -cerca de la mitad de los chinos dicen que nunca comerían con una persona VIH-positiva- y porque los funcionarios locales desinforman intencionalmente sobre el número de afectados para no tener problemas con Pekín.

Ébola

¿Qué es? Una enfermedad viral grave que afecta a seres humanos y primates, causando fiebre, dolor muscular, diarrea, vómitos y, en algunos casos, hemorragias internas y erupción cutánea. El Ébola tiene una alta tasa de mortalidad, de hasta el 90% por ciento en algunos brotes, y ha aparecido esporádicamente desde 1976. La enfermedad tiende a infectar a los sanitarios o a los miembros de la familia que entierran a los muertos.

¿Dónde está? Hasta el momento, los brotes de la forma más mortífera de Ébola, la cepa Zaire, sólo han aparecido en el centro de África, donde las condiciones hospitalarias hacen la transmisión del virus a través de contactos personales o los fluidos corporales más probable. Congo, Uganda y Sudán han sufrido los peores brotes. La variante del virus Ébola-Reston que ha aparecido en los Estados Unidos, Italia y Filipinas no es mortal (al menos que sea usted un mono).

Brotes actuales: El brote más reciente de la enfermedad en el Congo fue declarado en la segunda quincena de febrero, con 32 casos y 15 muertes. En 2007 fue más grave con el resultado de 187 muertes, el 71% de los afectados. Uganda, Sudán y Gabón también han sufrido brotes durante la última década. ¿La buena noticia? Es poco probable que el Ébola se convierta en una pandemia, debido a la dificultad de la transmisión, pero su tremenda tasa de mortalidad ha provocado el cierre de fronteras de los países a fin de evitar su propagación.

Dengue

¿Qué es? Una infección propagada por mosquitos que causa dolores agudos articulares y musculares. Los casos de dengue, por lo general, no son letales, pero en ocasiones dan lugar a una fiebre hemorrágica mortal.

¿Dónde se localiza? Durante siglos se han notificado brotes de fiebre del dengue en las zonas tropicales, pero hasta 1970 sólo habían sido afectados alrededor de 9 países. En los últimos años el área de afectación se ha expandido de manera espectacular a docenas de países y, en la actualidad, hay unos 50 millones de infecciones anuales. Alrededor de dos quintas partes de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad, según la OMS. América Latina ha sido particularmente sensible. A diferencia de otras enfermedades contagiadas por mosquitos, como el paludismo, el dengue afecta tanto a las zonas urbanas, como a las rurales.

Brotes actuales: Mientras la atención del mundo ha estado centrada en la gripe porcina de México, un grave brote de dengue infectaba a 50.000 personas en Bolivia y más de 20.000 en Argentina. (Esta semana, Michael Shifter escribió para FP acerca de la lentitud de respuesta ante esta crisis por parte del gobierno argentino, lo que ha constituido un escándalo en Buenos Aires.) Las cifras exactas son difíciles de obtener debido a la falta de información, pero el número de muertos se cree que puede ser de cientos. Australia también está luchando por contener un brote de dengue que ha infectado a casi 1.000 personas.

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Los puntitos amarillos representan el tráfico aéreo de un día, comprimidos en unos cuantos segundos. Es el ritmo del progreso, dicen. O el del turismo de copias:

« El viajero más antiguo y famoso de nuestra tradición, Odiseo o Ulises, fecundo en ardides, había perdido su casa, a la que trataba de volver sobreponiéndose a la tentación del olvido, y por eso tropezaba una y otra vez con cosas-nunca-vistas; y por eso, de regreso en Ítaca, nadie lo reconoció, hasta tal punto había cambiado. El moderno turista, al contrario, no sale nunca de casa y no tiene que regresar; está en el centro de un circuito de cosas-siempre-vistas que quiere volver a ver, sin alterar su vida, en la seguridad de su salón. Es la consecuencia perversa de lo que Sánchez Ferlosio llama ‘efecto Eiffel’ para nombrar precisamente esa acumulación de ‘postales’ sedimentadas en el ojo del visitante, al que la Torre Eiffel de verdad, cuando llega hasta ella, le parece una realidad degradada, muerta, decepcionante. Así que se apresurará a fotografiarla para devolverle su original condición de copia. »

Santiago Alba Rico. Fragmento del artículo “La verdadera copia. El turismo de masas” en Diagonal num 35.

 

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Una autoentrevista de los Amigos de Ludd
Este texto sirvió de base para animar un debate sobre tecnología y sociología industrial dentro de las actividades de la acampada organizada por la Asamblea contra el TAV en Arribe (Navarra, julio de 2002).


Pregunta: ¿Qué implica para ustedes la referencia a Ludd y a los ludditas?

Respuesta: Los ludditas fueron trabajadores y trabajadoras inglesas que en un período comprendido principalmente entre 1811 y 1813 protagonizaron un movimiento insurreccional y actuaron destruyendo la maquinaria industrial. Se daban así mismos el nombre colectivo de General Ludd o Rey Ludd (o nombres similares). En el mundo anglosajón de hoy es corriente que alguien que se oponga al progreso tecnológico sea tachado peyorativamente de luddita, pero son muchos, desde los años 80 y 90, que en América han enarbolado la bandera del luddismo (con desigual rigor, desde luego). Las acciones contra cultivos transgénicos en Francia, Bélgica o Reino Unido, los sabotajes al tren de alta velocidad en Italia, la ocupación rural en el estado español, los movimientos campesinos de resistencia en Brasil o India, todo ello son también muestras de una rebelión contra un progreso tecnocientífico que cada vez se desvela más como lo que es: la estrategia planificada de una explotación sin fin. Concretando más podemos decir que para nosotros el luddismo es un ejemplo de oposición popular activa a una tecnología que se quiere imponer desde la tiranía industrial del capitalismo.

Pregunta: Sin embargo, me consta que el nivel operativo de ustedes no es muy alto.

Respuesta: No somos precisamente un movimiento de masas. Por el momento nos limitamos a extender un saludable descrédito hacia la sociedad industrial.

Pregunta: ¿Pero en qué medida piensan que el luddismo es transplantable a nuestro presente?

Respuesta: Los trasplantes no son nuestra pasión. La cuestión es otra. Hay que ver que los ludditas reaccionaron contra un tipo de tecnología que era la manifestación evidente de la destrucción acelerada de sus comunidades y sus formas de vida. Los ludditas no sólo reaccionaron contra los dueños de las máquinas sino contra el sistema maquinista en sí y el tipo de producción que implicaba. Este punto es importante. De algún modo advirtieron que el mal estaba tanto en la posesión y la explotación privada de la maquinaria como en un tipo de organización maquinizada de la producción y del trabajo, que a sus ojos suponía la irrupción de una nueva vida con leyes antisociales. O dicho de otra manera, intuyeron que la tecnología industrial sólo podía corresponder a una cierta forma de explotar la naturaleza humana dentro de su hábitat de convivencia: la forma capitalista, que necesita destruir los lazos comunitarios, aislar a los individuos y despojarles de todo medio que pueda ofrecerles una posibilidad de autonomía material.

Pregunta: ¿Pero no sería esto una manera demasiado benevolente e idealista de enjuiciar el pasado preindustrial y sus comunidades?

Respuesta: Nuestra época necesita críticos más severos. Hoy la mayor idealización está del lado del presente. Nosotros no proponemos una insospechada vuelta al pasado. Lo que intentamos poner de manifiesto es que la sociedad industrial ­con su ideal de progreso- ha falseado toda nuestra visión del pasado. Hoy sabemos que la creación a escala universal de un Mercado y un Estado ­antaño ceñidos más o menos a marcos nacionales, hoy planetarios- ha ocultado la historia a pequeña escala de formas de organización social y comunal más justas y racionales, y menos dañinas para el medio natural, que convivieron con formas de poder o con sistemas religiosos que, aunque inaceptables, no ahogaban por completo, o no siempre o no en todos los lugares como hoy sucede, la autonomía social de la comunidad. Esto parecerá una verdad sospechosa a las mentes progresistas de hoy, que tienden a ver el pasado como una época oscura y superada. Cuando en épocas pretéritas las poblaciones se rebelaban contra la iniquidad y la justicia arbitraria de los poderosos (nobleza, burguesía acaudalada, clero o Corona) al menos sabían que eran sus medios de vida ­la tierra, la leña, el cereal o los pastos- lo que estaba en juego. Jamás separaron sus ideales sociales ­por pobres que fueran- de sus medios directos de existencia (que, por entonces, aún estaban en sus manos). Tampoco de sus medios directos de autogobierno (la asamblea o el concejo). Hoy cualquier reivindicación social ha de pasar por el dominio abstracto del mercado, por la burocracia de Estado o del reformismo sindical. Todo conflicto se juega en torno a mediocres exigencias que obedecen a la lógica económica de los poderosos (sea el poder adquisitivo o los derechos civiles). La identificación de la riqueza con el “dinero” es hoy ya algo tan trivial, y lo es desde los tiempos de Balzac, que casi nadie se pregunta si existe forma de vida que no sea mercancía comprable. Se trabaja sin descanso durante once meses para poder ver o comer una trucha de río, bañarse en el mar o huir del ruido feroz de las ciudades. El descanso vacacional es la burla siniestra del poder para con sus esclavos. En la sociedad del capitalismo industrial la mayor parte de las luchas se centran en regateos sobre condiciones de vida que ya están de por sí deterioradas: se pide una mejor distribución de la renta, pero no se cuestiona que es lo que en verdad se puede conseguir a través de esa renta (¿una infravivienda en un suburbio urbano? ¿mejores autovías en las que morir más deprisa? ¿más polideportivos? ¿más consumo de sucedáneos?); se disputa el salario, pero no la misma naturaleza del trabajo asalariado; se exige una mayor protección social frente al Mercado, pero no se pone en tela de juicio la misma existencia antisocial del Mercado; se busca refugio en el Estado, y se olvida que ha sido éste el que ha hecho posible que el terreno social sea el campo de batalla de la guerra económica del capitalismo. Mientras, la biosfera se va derrumbado ante un asalto dilapidador cada vez mayor. La explotación capitalista jamás habría sido posible si no se hubieran industrializado las naciones y los pueblos. La oposición campo-ciudad no puede ser una elección de fin de semana: en la destrucción de toda vida rural y comunitaria bien entendida está el origen de la dominación total que hoy padecemos.

Pregunta: Si he entendido bien ustedes critican la sociedad industrial que está en manos del poder capitalista, pero aceptarían un tipo de sociedad industrial dirigida por el poder autoorganizativo de la gente.

Respuesta: Ha entendido bastante mal. Para nosotros la sociedad industrial, su organización del tiempo y del trabajo, su nocividad y la utilización abusiva de sus tecnologías, es consustancial al modelo económico del capitalismo. Ambas cosas son inseparables.

Pregunta: Pero si están tan interesados en criticar la sociedad capitalista ¿no deberían volver al análisis marxista de la economía política y dejarse de críticas efectistas a la tecnología y al progreso científico?

Respuesta: Pensamos que la mayor parte de la escuela marxista ha caído fascinada por la revolución capitalista de la producción, así como por el maquinismo o la clase trabajadora urbana. Ahí empieza el problema. Marx saludó el nacimiento de la clase proletaria como algo benéfico: creía que de lo negativo ­la miseria total de la clase trabajadora industrial- saldría lo positivo ­el comunismo. Por eso veía la revolución capitalista y la economía burguesa como un momento crítico pero necesario, el momento donde se gestaría la clase revolucionaria que tomaría el poder. La economía burguesa habría impuesto las condiciones objetivas para este cambio fundamental: la destrucción de todos los viejos lazos comunitarios y el despojamiento total de los individuos. Se trataba en fin de que la clase trabajadora tomara las riendas del movimiento progresivo de la Historia y dejara atrás el viejo mundo. Nosotros creemos que esta visión del antagonismo social es pobre, e históricamente engañosa. De por sí, no consideramos que haya ningún progreso en la Historia, ni tampoco que de lo negativo extremo tenga que salir lo extremo positivo. El proceso de degradación social impulsado por la revolución industrial capitalista destruyó, ciertamente, los lazos con un pasado lleno de sombras y luces, pero no ayudó en mucho a que se forjara una clase con una conciencia clara de emancipación. Principalmente porque las generaciones nacidas de la ruptura habían perdido el punto de unión con prácticas de sociabilidad directa, saberes no fragmentados, bienes comunitarios, técnicas de producción sencillas, apoyo mutuo, etc. El marxismo más ortodoxo aceptó como buena la visión progresista de la historia, heredada del pensamiento liberal capitalista. Bendijo la Ciencia y su aplicación industrial.

Pregunta: ¿Consideran también la Ciencia como un aliado objetivo del poder capitalista?

Respuesta: La mera formulación de esa pregunta es ya su respuesta. En la Edad moderna la Ciencia necesita grandes cantidades de medios y un gigantesco campo de experimentación para desarrollar sus investigaciones; las empresas y el Estado les proporcionan ambas cosas: dinero, y todo el cuerpo social sobre el que experimentar con sus novedosos hallazgos. A cambio la Ciencia tiene que aceptar criterios de productividad altos, especialización, división del trabajo y disciplina industrial, ¡ah! y un riguroso silencio cómplice cuando algún experimento se va de las manos y produce la catástrofe, lo que no es infrecuente.

Pregunta: Ustedes, me parece, juegan a aterrorizar a la gente presentando una idea de la tecnología y la ciencia como productos de una pesadilla totalitaria. Quizá sus valoraciones sirvieran para una época ­la más oscura- de la civilización industrial. Pero hoy, no lo pueden negar, la moderna tecnología se pone al servicio de la comodidad de la gente, no les despoja de sus modos de vida, sino que crea las condiciones de un bienestar siempre renovado.

Respuesta: Quizá usted vaya a ganar un buen sueldo durante toda su vida publicando esas memeces. Por nuestra parte, pensamos que es natural que la tecnología de consumo aparezca hoy como una compensación milagrosa en un mundo donde todos los verdaderos valores que sirven a lo humano son prohibidos. En la sociedad dividida cualquier ofrenda tecnológica cae como una bendición; a los modernos esclavos que han perdido hasta la capacidad de reunirse, sólo les queda reforzar su aislamiento con equipos técnicos cada vez más perfeccionados. Así su encierro se hace todavía soportable.

Pregunta: Realmente exageran

Respuesta: La nueva sociedad que quieren imponer se prepara para sobrellevar alegremente su creciente deshumanización. En el ámbito de la conciencia, será necesario hacerse insensible a la degradación de las relaciones humanas ­degradación en estado ya muy avanzado-, perder toda perspectiva de autonomía personal y colectiva. En el ámbito de las conquistas materiales, será necesario aceptar que es posible reconstruir técnicamente la biosfera ­y la sustancia humana- para preparar ambas para una explotación económica de dimensiones jamás vistas. A partir de aquí muchos elegirán su modo de supervivencia o de adaptación. Nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, buscaremos aliados que no acepten las condiciones de esta rendición de la conciencia.

 

 

Lo que sigue es una transcripción de una entrevista conducida por Mirha-Soleil Ross con Rod Coronado el 15 de Junio de 2000 para ANIMAL VOICES (www.ciut.fm – Toronto). Fue después publicado en el nº 17 de UNDERGROUND: The Magazine of the North American Animal Liberation Front Supporters’ Group. Traducido del Inglés al Español por Mirha-Soleil Ross. Corregido por Sandra Ramírez.

Rod Coronado detenido saboteando la caza.

Rod Coronado explicando la fabricacion de dispositivo incendiario, el 5 de enero del 2009 acaba de salir libre, debido a la condena de 1 año de carcel por esa charla.

Rod Coronado es un indígena tradicionalista, guerrero por la tierra y declarado culpable como activista del Frente de Liberación Animal (FLA). Fue encarcelado 4 años en una prisión federal por acciones que llevó a cabo en nombre de la tierra y de los animales.

MIRHA-SOLEIL ROSS: ¡Hola y bienvenidos a Animal Voices! Hay mucha gente escuchando este programa que te conoce bien a tí y a tu trabajo pero para los que son nuevos oyentes, ¿podrías empezar por darnos un resumen de tu participación con el Frente de Liberación Animal?

ROD CORONADO: Bueno, primero querría agradecer a tus oyentes y a ustedes por todo el apoyo que me dieron durante mi encarcelamiento. Me ayudó mucho saber que tenía el apoyo de la comunidad en Toronto, en Canadá, y realmente a través del mundo. Eso demuestra exactamente cuánto apoyo hay por acciones directas ilegales en contraste con lo que el gobierno trata de hacernos creer. Ahora respondiendo a tu pregunta “¿De cómo yo en primer lugar me involucré con el Frente de Liberación Animal?” Bueno lo que me llevó a este nivel de conciencia y de militancia fue ser criado siempre con mucho respeto y reverencia hacia los animales y la naturaleza. No fue un proceso resultado de mi frustración al escribir cartas, mandar peticiones y manifestarme en la calle. No pasé por esta secuencia de acciones porque simplemente fui expuesto a un nivel tan extremo de abuso y crueldad animal a través de boletines, documentales, revistas y periódicos. Para mí, la situación necesitaba acciones urgentes. No teníamos tiempo para agotar otras medidas porque los animales estaban sufriendo en laboratorios, granjas peleteras, y granjas industriales. Yo podía ver que mucha gente había escogido medidas legales durante muchos años y aunque fueron efectivas a veces, los resultados no sucedieron con bastante rapidez para los animales que estaban sufriendo en el presente. Entonces me involucré en acciones directas con Sea Shepperd Conservation Society y Earth First! y eventualmente con el Frente de Liberación Animal. Estaba en Gran Bretaña a mitad de los años ochenta y me dí cuenta que el FLA no fue una organización con estructura rígida. Solamente puedes llamarte activista del FLA si respetas tres reglas básicas: Debes respetar la vida más que la propiedad; debes dedicarte a rescatar a los animales de lugares en donde son abusados y explotados; y debes denunciar públicamente los horrores de la vivisección y del abuso de los animales. Eso te da el derecho de llamarte un activista del FLA. Entonces lo hice cuando vi a la gente en Inglaterra haciéndolo sin líderes y solamente por tomar la iniciativa, por tener confianza en sí mismos, y por conferirse el poder para formar sus propias células del FLA. Así que empecé una célula muy efectiva del FLA que durante los años ochenta y noventa eventualmente culminó con el allanamiento de los laboratorios de una universidad y de instituciones gubernamentales de investigación.

MSR: Tu atención parece haberse centrado en luchar contra la industria peletera. ¿Por qué has luchado especialmente contra esta industria?

RC: Yo soy un miembro de la nación Pascua-Yaqui y como una persona indígena, la industria peletera representa mucho más para mí que solamente el abuso de los animales. Representa el genocidio cultural. Fueron los batallones de la invasión en el “Nuevo Mundo”. Fueron los que introdujeron enfermedades. Fueron los que introdujeron el alcoholismo. Fueron los que introdujeron la pólvora y muchas más cosas que nos llevaron al genocidio. Así que para mí la continuación de la industria de pieles en los siglos XX y XXI es la continuación de este genocidio. Pero ahora que su impacto ha sido tan perjudicial a la gente indígena humana, sigue siendo dirigido hacia la gente indígena animal. Así que tanto como su daño fue hecho en los siglos XV, XVI, XVII ahora sigue sucediendo este daño, amenazando las últimas naciones de seres silvestres. Así que mi lucha contra la industria peletera es una continuación de la resistencia a la conquista y al colonialismo e imperialismo a través de los siglos. Así que para mí, tengo una increíble empatía para los animales que están en granjas peleteras y en las trampas de acero porque estoy relacionado con ellos y sufren tanto como mis ancestros sufrieron. Entonces, la industria de pieles de hoy es la encarnación moderna de las mismas gentes que mataron y destruyeron a mi gente en mi tierra natal. Así que mi lucha contra la industria de pieles se origina de mis creencias muy profundas que tienen mucho que ver con mi herencia y con la ecología. También, pienso que como representante de todo eso, es muy importante que los confrontemos cara a cara y que les digamos que es tiempo de que ya no existan. Hemos evolucionado moral y éticamente como seres humanos para reconocer que estas industrias son inaceptables hoy en nuestra sociedad.

MSR: “Me involucré en el movimiento para los derechos de los animales acerca de 1985-86. Tenía 15-16 años y me recuerdo de que en este tiempo, en Canadá, había mucha tensión entre nuestro movimiento y la industria peletera”. Dijiste que consideras que lo que hizo la industria de pieles es nada menos que genocidio contra la gente indígena. Pero la industria de pieles en los años ochenta, en Canadá, trató de propagar la idea que los militantes para los derechos de los animales estaban cometiendo un genocidio contra la gente indígena. Alegaban que nuestro ataque contra la industria peletera amenazaba una industria conectada a la supervivencia e independencia económica de la gente indígena. ¿Piensas que ahora quedan vestigios de esa tentativa de la industria de pieles de atacar el movimiento anti-pieles usando a la gente indígena o que esa tentativa falló?

RC: Yo pienso que es una estrategia de relaciones públicas para tratar de mantener un argumento válido para su existencia. Pero también creo que es semejante a los argumentos de los propietarios de las plantaciones del siglo XVIV cuando decían que los abolicionistas estaban dañando el sustento de los esclavos negros. Es una bofetada en la cara de cualquier persona indígena que los que son los más responsables para nuestro genocidio ahora afirman que están preocupados con nuestro bienestar. Es ofensivo y cuanto más tiempo usan ese argumento, más obvio es para la gente indígena que ellos nos están explotando un paso más.

MSR: Hay mucha discusión sobre lo que constituye la violencia y si las acciones del FLA constituyen violencia o no. En tus artículos, hablas de cómo tú no ves la destrucción de la propiedad que explota y destruye a los animales y a la tierra como violencia. ¿Puedes hablar de eso?

RC: Bueno, quitar la pistola de las manos de alguien que esta listo para matar a otro no puede ser considerado una acción violenta porque estamos previniendo que sea cometido un crimen más grave. Por lo mismo, cuando quitamos las herramientas utilizadas solamente para la destrucción de vidas inocentes, estamos previniendo un crimen mucho más grave y malo. Así que en estos casos, considero acciones agresivas como acciones no violentas, especialmente desde que vivimos en una sociedad que legalmente sanciona la destrucción de las últimas secoyas ancestrales, una sociedad que legalmente sanciona la extinción de 10.000 especies al año. Yo pienso que no es una acción violenta en nuestra sociedad de eliminar las herramientas que causan la destrucción antes de que suceda. Es absurdo que nos pongan la etiqueta de terroristas, de delincuentes violentos y de criminales cuando son ellos, los responsables por una cantidad increíble de sufrimiento, tortura y terrorismo verdadero. Yo pienso que la gente sólo necesita mirar a quien se ha manchado las manos de sangre para reconocer quienes son realmente los miembros violentos de nuestra sociedad.

MSR: También mencionaste en un artículo que el FLA ha alcanzado un punto que ya ha sido logrado por otros movimientos sociales con respecto a la violencia y al hostigamiento que les causan las industrias y el gobierno. Entonces, como activistas por la liberación de la tierra y de los animales, ¿qué podemos aprender de esos otros movimientos sociales?

RC: Bueno, pienso que si analizamos el terrorismo y la violencia real en nuestra sociedad, podemos ver que cuando los gobiernos cometen asesinatos, los llaman “maniobras militares legales” u “operaciones policíacas.” Pero cuando las fuerzas rebeldes o la gente defienden sus tierras ancestrales o el ambiente, nuestras acciones son etiquetadas como terrorismo y violencia. Entonces pienso que es importante para nosotros reconocer que la única razón por la cual ocurre este tipo de acción directa e ilegal es porque nuestro gobierno y nuestra sociedad viven con hipocresía y porque aplican una ley para unos y otra para otros. El resultado es que no se oponen a toda la violencia en nuestra sociedad pero de hecho legalmente la sancionan mucho. Cómo pueden afirmar que están preocupados con la violencia cuando hay tanta violencia pasando legalmente por todas partes en nuestra sociedad. Y estas acusaciones están siempre hechas cuando destruimos la propiedad pero no están hechas cuando los oficiales de las industrias, sus ejércitos, y la policía cometen violencia todo contra nuestros manifestantes pacíficos. La única razón que vemos el Frente de Liberación Animal (FLA) y el Frente de Liberación de la Tierra (FLT) respondiendo con tanta agresividad y fuera de la ley es porque ya no estamos respetados como manifestantes pacíficos. Utilizan más y más los rociadores de pimienta en contra de los manifestantes y cometen cada vez más violaciones de nuestros derechos civiles y humanos. Pienso que mientras nuestra sociedad permita a las fuerzas de la policía y del gobierno sancionar este tipo de trato de los manifestantes no violenta, habrá gente que dirá “¡Basta y al Diablo con eso! No me quiero poner en una situación para ser aporreada en la cabeza por un policía cuando en vez de eso puedo atacar la propiedad de esta institución sin violencia.” En este sentido, considero que las acciones del FLA y del FLT son acciones que evitan la violencia porque estamos evitando las confrontaciones físicas que llevan a confrontaciones violentas. Entonces es muy importante reconocer que nos estamos tratando de adherir al principio de la no violencia. Aun Gandhi admitió que la resistencia pasiva y no violenta solamente puede ser efectiva si el opresor la reconoce. Creo que ha sido demostrado que no tienen ningún respeto por nuestra adherencia a la no violencia. Y siempre he dicho que si los agentes encargados del cumplimiento de la ley estuvieran realmente preocupados por eliminar acciones ilegales en defensa de los animales y del ambiente, solamente deberían hacer sus trabajos. Estas agencias que tienen el poder de proteger el ambiente deberían mantener y defender esas leyes por las cuales hemos luchado por tanto tiempo y tan duramente. Yo sé que ahora, están casi al momento, en Canadá, de pasar un decreto para proteger a las especies en peligro. Eso debería haber ocurrido hace muchos años. Canadá todavía tiene la matanza más grande de fauna silvestre del mundo, la caza de la foca Harp. Y no veo cómo pueden continuar este tipo de genocidio ecológico tan agresivo sin esperar acciones ilegales como consecuencia. Todavía es legal matar focas en Canadá pero no es legal protegerlas y eso es completamente inaceptable.

MSR: Has sido parte del FLA y te has involucrado con acciones de liberación animal desde 1985. Cuando miras en retrospectiva ahora, quince años después, ¿qué impacto crees que las acciones de liberación animal tuvieron sobre la industria peletera?

RC: Cuando examinamos la industria de pieles aquí en América, lo que he visto en mi vida es el decaimiento de las granjas peleteras y de los peleteros porque ahora – además de las protestas, de las peticiones y del lobby – tienen elementos imprevisibles e incontrolables. Las acciones ilegales y directas les dicen a estas gentes que sus prácticas son moral, ética y ecológicamente inaceptables. Les dicen que ellos no solamente tienen que responder al gobierno – que nunca les controlan bien de todos modos – además ahora deben responder a grupos de acciones directas como el FLA, grupos que les extraerán un impuesto por sus conductas malvadas. Entonces en ese sentido, creo que hemos creado para esas gentes un tipo de realidad que les dice que si abusan a los animales, deberán aceptar el incremento de sus costos de seguros para sus negocios. Deberán aceptar que no podrán anunciar sus negocios en el escaparate por miedo a que sea hecho pedazos. Y como civiles y sociedad, necesitamos recurrir a este tipo de acciones en la ausencia de regulaciones gubernamentales de la industria peletera porque esas corporaciones deben ser responsables ante alguien. Así que creo que el FLA puede estar orgulloso de haber asegurado que la industria de pieles no se desarrolle más. Y continuamente, a través de presiones, aquí en los Estados Unidos, hemos visto una reducción de las granjas de pieles. Ahora cuando examinamos las industrias que experimentan con animales, aquí en Tucson (Arizona) donde vivo, en 1989 vimos la más importante acción de liberación animal en este país. Fueron rescatados 1200 animales de la Universidad de Arizona. Después de este allanamiento, los investigadores fueron citados en el periódico diciendo que la atención ocasionada por este allanamiento les había forzado a justificar cada experimento con animales. Eso eventualmente resultó en la disminución del número de animales utilizados en sus investigaciones. Ahora que la atención está enfocada en ellos, saben que el público está preocupado por lo que hacen. Así que a pesar de cómo alguien se puede sentir con respecto a las acciones ilegales por los animales y la tierra, nadie puede negar que éstas ayudan a atraer atención a un problema que la sociedad pasa por alto. Aquí en Colorado, tuvimos por muchos años litigios tratando de forzar al US Fish and Wildlife Service para proteger al Lince canadiense en los Estados Unidos. Habíamos ido a cada uno de los mítines públicos. Teníamos biólogos del Departamento de Fauna del Estado de Colorado hablando en contra de la destrucción del hábitat del Lince. Habíamos escrito cartas. Habíamos hecho todo lo posible y no había una pizca en los medios de información establecidos sobre lo que estaba ocurriendo. Pero cuando el FLA entró en escena y quemó unos edificios, instantáneamente de la noche a la mañana, el problema del Lince Canadiense se convirtió en un asunto internacional. Estaba en la primera plana de los periódicos y redes de informaciones en todas partes. La gente sabía lo que estaba pasando. Desde entonces, el gobierno de los Estados Unidos ha sido forzado a ofrecer una protección legal al Lince canadiense que previamente no había tenido. Por cierto, esta protección no es tan fuerte como debería ser pero creo que el FLT puede estar orgulloso de haber ayudado a llevar esta situación a la luz pública. Así que no importa que opines de esas tácticas. Podemos tener los mejores biólogos del mundo de nuestro lado para hablar de la amenaza al ambiente y a los animales pero eso no tiene el mismo poder que las acciones directas para atraer a los medios de información. En ese sentido, no somos los que hacen la reglas, solamente estamos jugando el juego.

MSR: A pesar del hostigamiento y de la violencia del gobierno tratando de paralizar el FLA y el FLT, ¿tú piensas que más y más personas se involucrarán en este movimiento porque están frustradas con otras medidas de manifestación y de lobby?

RC: Yo lo veo creciendo solamente porque los militantes están en un callejón sin salida. No lo veo creciendo porque la gente verdaderamente lo quiera. Creo que hay más y más jóvenes que se unen en la lucha y que no tienen ninguna confianza en medidas legales. Y eso es porque ahora más que nunca, las corporaciones y las industrias privadas tienen más poder que los votantes en las decisiones gubernamentales. Eso es claro ahora con el General Agreement of Trades and Tariff, con el North American Free Trade Agreement, con el World Trade Organization y con el International Monetary Fund. Vemos estas instituciones aplastando cualquier logro conquistado por los ambientalistas y militantes por el bienestar de los animales. Cuanto más suceda eso, más grande será la pérdida de fe en las medidas democráticas para cambiar nuestra sociedad. Así que estamos viendo el crecimiento de estos movimientos sólo como resultado de la ineficiencia del los gobiernos haciendo lo que quiere la gente en nuestra sociedad. Aquí en los Estados Unidos, el congreso recibe más cartas por el bienestar de los animales que por cualquier otro problema. Entonces si viviéramos en una democracia real, eso se traduciría en leyes para proteger a los animales. Pero en vez de eso, vemos animales en laboratorios solamente con protección mínima. Y los animales como ratones, pájaros, peces y animales de granja no son reconocidos como animales. Entonces, mientras nuestros malditos gobiernos no respeten las preocupaciones del público por los animales y el ambiente, pueden estar seguros de que habrá un incremento de acciones perpetrados por personas que no tienen confianza en ellos.

MSR: Para involucrarse en acciones directas y hacer el tipo de trabajo que has hecho por dos décadas, realmente necesitas poner tu egoísmo a un lado porque parece implicar mucho riesgo y muchos sacrificios. Te pusiste en la línea de fuego y eso resultó en tu encarcelamiento. ¿En dónde hallas la fuente que te da la fuerza espiritual y política para ser capaz de hacer a un lado tus miedos y tu egoísmo para impulsar lo que estas convencido que debe de ser cumplido?

RC: Este combate es muchísimo más ancestral que ningún ser viviente. Es más viejo y más ancestral que las instituciones del gobierno canadiense o estadounidense. Es una resistencia sagrada que ha continuado desde que el mundo empezó a ver los animales y la naturaleza como comodidades y recursos. Nuestra lucha es una continuación de la cosmovisión en la cual creemos que es posible vivir en armonía con los animales y la naturaleza. Y personalmente, no pienso en los sacrificios que hago aun cuando la gente me habla de mi encarcelamiento o del hostigamiento del gobierno. Para mí, todavía es el más grande honor y privilegio que pueda tener, como ser humano, de representar al mundo animal y la creación natural por los cuales mis ancestros lucharon y murieron. Esto es algo que considero como un honor increíble. Estamos continuando una tradición por la cual la gente ha muerto a través de los siglos. Y si tengo que ir a la cárcel por algunos años para representar esta lucha, entonces, ¡que así sea! Es un honor para mí hacerlo porque mis ancestros lucharon por lo mismo e hicieron muchísimos más sacrificios que los que yo pudiera hacer en mi vida. También, tenemos que reconocer que luchamos por algo tanto más bello, compasionado y cariñoso de lo que nos ofrece la cultura dominante. Todo lo que han creado – esta realidad ilusoria que nos han impuesto – tiene sus raíces en el miedo, la intimidación, el consumismo y en todas estas cosas que se supone debemos tratar de conseguir. No creemos necesariamente en eso pero tenemos miedo de las consecuencias o de lo que podría suceder si no respetamos las normas sociales. Así que creo que necesitamos considerar las alternativas y lo que representamos. Representamos el poder del amor y el poder de la tierra. Este poder no está creado por el hombre pero lo puedes encontrar mirando un río, una montaña, o lo silvestre. Lo puedes encontrar en un lince o un visón y eso para mí es sagrado. Cuando estaba huyendo del FBI, tenía una relación muy cercana con los animales porque por la primera vez me sentía como si me estuvieran cazando. Creo que estaba más que nunca cerca de ellos. Es sólo cuando me sentí cazado como un animal que empecé a realmente apreciar mi vida y mi libertad. Es en este momento en el que realmente me di cuenta de que todos debemos defender la vida porque es algo tan bello – esta tierra, este planeta que luce como una gema preciosa. Eso es lo único en nuestra vida por lo cual vale la pena luchar. Porque si nos comprometemos y fallamos en cumplir nuestras obligaciones sociales y morales de proteger el ambiente, no son solamente nuestros nietos los que sufrirán. Será cada especie viviente en este planeta que ha tardado 400 millones de años en evolucionar que desaparecerá. Y no quiero que eso suceda durante mi vida. Y cuando estaba encarcelado, cada noche dormía bien porque sabía que al final del día, había luchado por lo que mi corazón decía que era lo correcto. Había luchado por lo mismo que innumerables naciones de seres humanos habían luchado antes. Entonces, no estaba preocupado por evaluar cosas como quién tiene el coche más bonito o quién tiene la casa más linda. Estaba preocupado por estar seguro de que en el futuro, cuando mis nietos me pregunten – “¿Qué hiciste para proteger al ambiente y para prevenir la extinción de las especies?” –podré mirarlos directamente a sus ojos y podré decirles que hice todo lo humanamente posible. Y eso es lo que nos debemos preguntar. ¿Podremos ser capaces de explicar a las futuras generaciones que habíamos aceptado la responsabilidad sin importar las consecuencias y que habíamos hecho lo que en nuestros corazones sabíamos era lo correcto?

MSR: Cuando escucho a los activistas por los derechos de los animales y a la gente indígena hablando de ser una parte – no separada – del mundo animal y de la tierra, siempre he sentido que juntos compartían objetivos comunes muy fuertes. Entonces, desde tu perspectiva, cuáles son los puntos que llaman por una alianza muy poderosa entre los militantes para los derechos de los animales y la gente en el movimiento de resistencia indígena?

RC: Yo veo el veganismo, las liberaciones de animales, y el ambientalismo radical como las encarnaciones modernas de la resistencia indígena. Yo veo todas nuestras luchas hoy como el equivalente de las luchas de mis ancestros. Veo el allanamiento de los laboratorios para rescatar a los animales y el sabotaje del equipo usado para talar árboles como el equivalente de la gente indígena quemando los fuertes para defender sus tierras ancestrales hace 100 y 200 años. Estamos conectados con la gente que por muchos siglos han creído en las mismas cosas por las cuales estamos luchando hoy. Ahora los espíritus de los que sufrieron y murieron por la misma lucha están dentro de nuestros cuerpos porque vivimos en su misma tierra ancestral. Nos nutrimos y nos cuidamos con la misma energía y fuerza de vida con las cuales se nutrieron y cuidaron ellos. Ahora sus espíritus nos hablan. Vivimos en este espacio urbano, entonces respondemos consecuentemente. Porque estamos viviendo en las entrañas de la bestia, respondemos rechazando el abuso de los animales y la destrucción del ambiente. Así que en nuestra época, nos llaman militantes por el ambiente y para los derechos de los animales pero creo que es importante reconocer que es mucho mas amplio que solamente el ambiente y los animales. Luchamos por los derechos de la tierra, los derechos del aire, del agua, de las rocas, los derechos de cada creación natural de sobrevivir. Así que necesitamos quitar estas etiquetas que nos impone la sociedad. Debemos reconocer que todos estamos luchando contra el mismo oponente. Todos estamos luchando contra el maldito imperio y solamente cuando nos damos cuenta de eso, podremos ir más allá de las tácticas de divide y vencerás que han sido usadas en contra de nosotros por una eternidad. Finalmente reconoceremos la fuerza colectiva que necesitamos tener y amaestrar si vamos a confrontar a estos oponentes y llegar a la victoria. Porque para nosotros, ganar significa nada menos que lograr la victoria final. Pero por eso necesitamos guardar el espíritu y la llama de la resistencia viviente sin comprometer nuestra sagrada Madre Tierra y nuestras relaciones con los animales.

MSR: Ahora que estas afuera de la cárcel, ¿cómo es tu vida cotidiana? ¿Qué tipo de trabajo haces?

RC: Bueno, cuando eres un guerrero, debes reconocer que a veces es ventajoso atacar y a otras es ventajoso ser discreto y esperar la oportunidad para atacar. Ahora, estoy en libertad condicional así que necesito usar otras medidas de acciones para continuar esta lucha y para mí, eso significa trabajar en mi comunidad. Necesito encontrar mi fuerza y poder. Necesito estar con los ancianos de mi pueblo porque no estarán aquí en la tierra por mucho más tiempo. Necesito aprender sus conocimientos para que los pueda pasar a la próxima generación. Entonces practico nuestras tradiciones. Practico nuestras ceremonias. Trabajo en una secundaria para jóvenes indígenas en South Arizona y les hablo del ambiente. Les hablo de los animales. Y mientras otra gente fuera de la comunidad indígena piensa que eso es extremista, la gente en mi comunidad me dice cosas como: “Oh, nosotros queremos que lleves a nuestros hijos al campo contigo. Te queremos trabajando con ellos porque las cosas de las que les hablas son las mismas cosas de las que nos hablaban nuestros abuelos.” Entonces para mí, acciones directas no solamente significan ir afuera y quemar edificios y conducir allanamientos en laboratorios. Puede también ser trabajar con nuestra juventud porque son los futuros líderes de nuestra sociedad. Y debemos darles el conocimiento y la verdad para que hagan decisiones con más cordura que los políticos de hoy día. Francamente, no tengo ninguna esperanza para los adultos que están en posiciones de poder y liderazgo en nuestra sociedad. Creo que han sido corrompidos y contaminados por el poder y la codicia. Y lo mejor que podemos hacer es invertir tiempo y energía en nuestras comunidades y nuestros niños. De esta manera, podremos esperar y rezar que la próxima generación encargada de la sociedad sea mucho más responsable en sus acciones.

MSR: Muchas gracias por haber pasado tiempo con nosotros.

RC: Gracias por el tiempo y una vez más gracias por el apoyo y gracias por mantener la lucha viva.

Gracias a Mark y a Mirha-Soleil Ross por la entrevista, ya traducida al castellano.

LiberAcción

¿Qué es la Deep Ecology? Es el reconocimiento del valor inherente de todos los seres vivos y el valor intrínseco de toda diversidad. Los principios de Deep Ecology son una plataforma apoyada y compartida por todo tipo de personas.
Apenas conocida en España, la corriente de “Deep Ecology” o “ecología profunda” tiene una enorme fuerza social en USA y en países anglosajones o del norte de Europa, pero, independientemente de los lugares donde se está desarrollando, la “Deep Ecology” está en el espíritu de nuestra época, y muchos -leyendo esto- se sorprenderán al darse cuenta de que, sin saberlo, defienden puntos de esta filosofía desde hace tiempo.
La denominación “deep ecology” procede del filósofo noruego Arne Naess, que en 1973, en un artículo en el que contrastaba dos corrientes de ecología, llamó a una “movimiento de ecología profunda de largo alcance” (long-range deep ecology movement) y a la otra “movimiento superficial o poco profundo de ecología” (shallow ecology). La primera implica un nivel más profundo de plantear las preguntas, de llegar hasta los fundamentos, mientras que la “superficial” se detenía antes de llegar al nivel último.

Para Naess la característica fundamental del movimiento “Deep Ecology” radica en el reconocimiento del valor inherente de todos los seres vivos y el valor intrínseco de la diversidad de todo tipo. De esta toma de conciencia se desarrollan por un lado, a un nivel práctico, distintas formas de acciones políticas y sociales, y por otro lado, a un nivel más elevado, la “Deep Ecology” da lugar a varias corrientes filosóficas.
Los principios de “Deep Ecology” constituyen una plataforma común que personas de muy diversa ideología, de corrientes muy distintas -tanto activistas, como filósofos- apoyan y comparten.

Deep Ecology está constituida por ocho principios:

1.- El bienestar y el florecimiento de la vida humana y no-humana en la Tierra tienen un valor intrínseco, independientemente de la utilidad que lo no-humano pueda tener para los propósitos humanos.

2.- La riqueza y la diversidad de las formas de vida contribuyen a hacer realidad estos valores y son, por tanto, valores en sí mismos.

3.- Los seres humanos no tienen derecho a reducir esta riqueza y diversidad, excepto para satisfacer necesidades humanas vitales.

4.- El florecimiento de la vida y culturas humanas es compatible con un descenso sustancial de la población humana. El florecimiento de la vida no humana necesita esta disminución.

5.- Actualmente la intervención humana en el mundo no-humano es excesiva, y la situación está empeorando rápidamente.

6.- Por esta razón, las políticas deben cambiar. Estas políticas afectan a las estructuras básicas de la economía, la tecnología y la ideología. El estado que resulte será profundamente distinto del presente.

7.- El cambio ideológico consiste principalmente en apreciar la calidad de la vida, más que buscar incrementar el estándard de vida. Habrá una toma de conciencia profunda de la diferencia entre lo grande (big) y lo importante (great).

8.- Aquellos que suscriban estos puntos tienen la obligación de intentar directa o indirectamente realizar los cambios necesarios.

Quienes a un nivel práctico y concreto, desde el activismo y la justicia social, quieren lograr un cambio social partiendo de la “Deep Ecology” están motivados por el amor hacia la Naturaleza y hacia los seres humanos. Reconocen que no podemos seguir con el tipo de crecimiento que tenemos, y que es necesario realizar cambios fundamentales en nuestro sistema de valores y prácticas o destruiremos la diversidad y la belleza del mundo y su capacidad de mantener las distintas culturas humanas y la vida en general.

Las organizaciones basadas en Deep Ecology mas fuertes son historicamente las de USA, donde hay cientos de personas en la carcel por defender estos principios contra la maquina capitalista americana. Algunos ejemplos podrian ser Move, Earth First!, Sea Shepherd o Wild Earth e incluso podriamos incluir algunos de “Covert actions” como el Earth Liberation Front y el A.LF.
Son organizaciones horizontales, donde salvo raras excepciones como puede ser Sea Shepherd ( los barcos necesitan capitanes y una jerarquia de mando) no hay presidentes, directores, etc. Todos trabajan de igual a igual con miembros fuertemente comprometidos y aunque surgen lideres, estos no suelen poseer ningun cargo legal en la organizacion, lo son por capacidad propia.

La Deep Ecology, tiene una doble lectura, pues es tambien sin proponerselo, una receta para salvarnos a nosotros mismos, a la raza humana de su autodestruccion. Estamos en una espiral, donde la economia y el capital dirigen el mundo, donde todo es juzgado por su valor comercial, de tal manera que si no tiene valor comercial, nos es indiferente que deje de existir, y si lo tiene se debe explotar, y no paramos hasta que sobreexplotamos, y no paramos la sobreexplotacion hasta que destruimos. Realmente nuestra especie es una plaga para la tierra, lo que sucede es que reconocerlo y actuar con medidas para ponerle remedio seria limitar nuestra expansion y la de la economia, y eso es imposible de conseguir con el sistema capitalista neoliberal actual.

Hay, sin duda, una estrecha conexión de la Ecologia Profunda con los movimientos contraculturales de finales de los sesenta y de los 70; y, de hecho, muchos de los nombres más destacados del movimiento proceden de aquellos (David Foreman, George Sessions, Edward Abbey, Paul Watson o el propio Thompkins).
No se entendería la ecología profunda sin la expansión de la conciencia medioambiental de los últimos treinta años, y que Manuel Castells define como el “reverdecimiento del yo”: a finales de los años noventa las dos terceras partes de la población occidental se considera ecologista, y por ello los “programas verdes” han invadido todo el espectro político; ningún partido renuncia a reverdecerse. Sin embargo, en paralelo al reverdecimiento de los partidos tradicionales, surgieron, especialmente en Europa, los partidos verdes, que han supuesto la entrada del movimiento ecologista en la competición política, cuyo punto culminante ha sido la entrada de Los Verdes (Die Grünen) en el Gobierno alemán.

El desengaño llega cuando arrastrados por el sistema, los partidos tradicionales, no son capaces de activar cambios reales a la velocidad necesaria y ello en nuestra opinion es debido ademas de al sistema capitalista neoliberal que impide toda actuacion que vaya contra el crecimiento economico y la expansion salvaje a costa de dilapidar recursos, a la sociedad, la mayoria de la cual no tiene la madurez necesaria todavia para entender que no podemos seguir con este ritmo de vida y crecimiento bajo pena de destruir nuestro mundo a medio plazo. A demasiada gente no le preocupa todavia de donde sale ni como se produce la electricidad que llega a su domicilio, el gas que alimenta su calefaccion, el combustible que usa su coche, los materiales que usan a diario en una cultura impuesta del “usar y tirar”, ni siquiera se preocupan por que en la mayoria de las ciudades se respira ya aire contaminado a niveles peligrosos para la salud, que esta provocando enfermedades a la poblacion. Dan todo por sentado, como si las cosas no fueran a agotarse nunca. y no, no es que esten ciegos, es que no quieren ver, por que la realidad seria como la verdad de Al Gore… incomoda…. y de momento viven muy bien, los que vengan detras… que arreen…

Sin embargo, desde entonces, desde esa decepcion para muchos del mundo del ecologismo, se está produciendo un retraimiento de la acción ecologista institucionalizada, que vuelve a posiciones de “fuera del sistema” pues estamos comprobando como la lucha unicamente desde dentro del sistema, es claramente insuficiente, pues sus reglas y creencias no son validas ( ¿como se puede conseguir un verdadero cambio desde un sistema en el que el capital es mas importante que la vida y la tierra?) hay demasiados intereses creados, y los que tienen esos intereses, se han hecho tan fuertes, que los estados son ya meros tìteres con cada vez menos capacidad de control. Nunca podran promover cambios tan drasticos a tiempo para salvar a tantas especies de la extincion y a tantos ecosistemas de la destruccion como se estan viendo en los ultimos 50 años y quizas ni siquiera para salvarnos a nosotros de nosotros mismos. y de ahi se gesta el auge actual en diversos paises de la ecología profunda.

Para nosotros hay, básicamente, dos modelos medioambientales. Por un lado, la ecología superficial, enraizada en el utilitarismo, y que concibe la naturaleza como una serie de recursos puestos al servicio del hombre; y la ecología profunda que se manifiesta como un proyecto universalista, no solo de proteccion de la tierra, si no de restitucion alli donde todavia sea posible, de las tierras a su virginidad primitiva y la reintroduccion de especies animales desaparecidas.
Abogamos abiertamente por una reducción de la población humana. La idea es que la vida humana y la no humana tienen idéntico derecho a vivir ( solo esta idea ya choca la educacion actual, que situa al humano como un dios todopoderoso por encima de la naturaleza, ajeno a sus leyes y con derechos sobre el mundo y sus seres), pero la vida humana interfiere excesivamente sobre la no humana. El ecologismo profundo aboga por un descenso de la población humana para incrementar la vida no humana y conseguir a su vez una calidad de vida global para todos nosotros y no solo para unos pocos que tuvieron el privilegio de nacer en paises ricos. Si no lo hacemos nosotros, lo hara el planeta tarde o temprano, pues sus recursos son finitos, la diferencia es que si no nos autolimitamos, tanto en poblacion como en voracidad de consumo de recursos, cuando el planeta lo haga sera por que ya habremos acabado con todo. Nosotros no queremos llegar a esto.

Esta conciencia ecológica traspasa las fronteras de lo estrictamente medioambiental e invade los ámbitos de la política y la sociedad. Más que un pensamiento es una vida alternativa. Las propuestas formuladas por biocentristas, no están exentas de atractivos. Por ejemplo, la conversión de los Estados actuales en biorregiones definidas por unas características ambientales comunes. Abogan también por la creación de áreas centrales (core areas), espacios dentro de las reservas naturales en los que la interacción humana es mínima o incluso debería estar prohibida.
¿Utopia? quizas, pero en Asturias tenemos ya una razonablemente grande “Core Area” -Muniellos- y pequeñas, como son las zonas de acceso prohibido de parques naturales como Somiedo. Acabaron dandose cuenta de su necesidad, como se daran cuenta de otras muchas cosas que la deep ecology defiende, la pregunta es, ¿se daran cuenta a tiempo? ¿cambiara la mentalidad de los humanos a tiempo para entender que no podemos mantener nuestra destruccion del planeta a este ritmo? Se necesitaran grandes cambios en las leyes, los estados, la economia y la conciencia de la poblacion. El conseguirlos a tiempo no solo es una cuestion medioambiental si no de supervivencia, de nuestra propia supervivencia como especie.

Se debe mencionar, que los grupos Deep Ecology abogan por un cambio en las estructuras de la sociedad como hemos visto, por lo que algunos gobiernos los
consideran “ecoterroristas” (a todo aquel que promueve un cambio se le llama terrorista ultimamente…) llegando en USA a aplicarles la misma legislacion que a terroristas islamistas hay cientos de ecologistas en las carceles por enfrentarse abiertamente al sistema.

Los verdaderos ecoterroristas, aquellos individuos cuyas compañias estan destruyendo el medioambiente y la vida en la tierra, no estan en ninguna carcel, pero tienen nombres y direcciones, tanto en USA como en nuestro pais…

Algunos de los ecoterroristas americanos mas buscados por el E.L.F:

http://www.elfpressoffice.org/ecoterrorists.html

16.119 especies amenazadas de extinción

El número de especies amenazadas conocidas llega a 16.119. Las filas de aquéllas que enfrentan la extinción se ven incrementadas por especies familiares como el oso polar, el hipopótamo y las gacelas del desierto, además de los tiburones oceánicos, peces de agua dulce y flores del Mediterráneo. Las acciones positivas han ayudado al pigargo europeo y ofrecen un destello de esperanza para los buitres de la India.

El número total de especies oficialmente declaradas Extintas es de 784 y a otras 65 solamente se les puede encontrar en cautiverio o en cultivo. De las 40.177 especies evaluadas aplicando los criterios de la Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), 16.119 figuran en la lista de especies amenazadas con la extinción. Esto incluye a uno de cada tres anfibios y a una cuarta parte de los árboles de coníferas del mundo, además de una de cada ocho aves y uno de cada cuatro mamíferos que se conocen están en peligro. 

La Lista Roja de especies amenazadas 2006 de la UICN, organización mundial en la que participa Ecologistas en Acción, revela nítidamente el continuo deterioro de la biodiversidad del planeta y el impacto que tiene la humanidad en la vida sobre la tierra.

Ampliamente reconocida como la evaluación con más autoridad sobre el estado global de plantas y animales, ésta mide con exactitud si se está avanzando o no hacia la meta mundialmente acordada de reducir de modo significativo el ritmo de la pérdida de biodiversidad para el 2010.”La Lista Roja 2006 de la UICN muestra una clara tendencia: la pérdida de biodiversidad está aumentando, no disminuyendo”, declaró Achim Steiner, Director General de la UICN. “Las repercusiones de esta tendencia en la productividad y capacidad de recuperación de los ecosistemas y la vida y medios de sustento de miles de millones de personas que dependen de ellos son de gran alcance. Es posible revertir esta tendencia, como lo comprueban numerosos casos de conservación exitosa. Para alcanzar el éxito a escala mundial, necesitamos nuevas alianzas en todos los sectores de la sociedad.

Salvar la diversidad biológica no puede ser tarea exclusiva de los ambientalistas; debe convertirse en responsabilidad de todos aquellos que tengan el poder y los recursos para actuar”, añadió. Casquetes polares que se derriten… Todo indica que el oso polar (Ursus maritimus) será una de las víctimas más notorias del calentamiento global. El impacto del cambio climático se siente cada vez más en las regiones polares, donde se prevé que el hielo marino del verano se reducirá entre 50 y 100% en los próximos 50 a 100 años. Se pronostica que la población de osos polares, que dependen del flujo de hielo ártico para la caza de focas y que están especialmente adaptados a la vida en el ambiente marino ártico, sufrirá una disminución de 30% en los próximos 45 años. El oso polar que anteriormente figuraba en la lista de la UICN como una especie dependiente de la conservación, se encuentra ahora clasificado como Vulnerable. (Las Notas a los editores incluyen una aclaración sobre las categorías de amenaza de la Lista Roja de la UICN).

Algunos animales ya extintos por nuestra culpa (1900-….)

Tigre de Tasmania (1936)

Baiji – (2006)

Es asumido extinto a fines del 2006 luego de que una expedición no pudo encontrar ni uno el el río. Sin embargo, en 2007, un baiji es avistado por un hombre de la provincia china Anhui, llamado Zeng Yujiang. Las imágenes fueron revisadas en el Instituto de Hidrobiología de la Academia de Ciencias China quienes confirmaron su autenticidad, por lo que hoy se encuentra en duda su existencia.

 La Foca Monje del Caribe (1932)

 Tigre de Java (1979)

Paloma mensajera o viajera (1912)

 Tigre del Caspio (1980)

 Curruca de Bachman (1962)

 Video de un tigre de Tasmania…

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Adolfo Cordero Rivera

Esta es una versión electrónica del artículo con el mismo título publicado en el Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa, 26: 613-617 (1999)

Departamento de Ecoloxía e Bioloxía Animal, Universidade de Vigo, E.U.E.T. Forestal,
Campus Universitario, 36005 Pontevedra, España.

Resumen

En los años sesenta era muy común encontrar en los trabajos científicos, argumentos a favor de la importancia de la selección de grupo en la evolución del comportamiento animal. Sin embargo, actualmente se considera que la selección de grupo no es lo suficientemente potente como para producir la adaptación. Cuando los intereses de los individuos no coinciden con los del grupo o la especie, las adaptaciones individuales prevalencen, incluso si esto da lugar a la extinción del grupo o especie. Este artículo critica algunas afirmaciones recientemente publicadas acerca de la importancia de la selección de grupo a nivel de especie y comunidad ecológica, y muestra la imposibilidad de los argumentos basados en la selección de grupo para producir la adaptación.
Palabras clave: selección natural, niveles de selección, selección de grupo, adaptación.

Introducción

Una famosa definición de la ciencia es aquélla que la identifica con el arte de lo soluble (Medawar, 1967), ya que la ciencia avanza resolviendo cuestiones, y no simplemente planteándolas. Sin embargo, la ciencia no es un sistema de enunciados seguros y bien asentados, ni uno que avance firmemente hacia un estado final (Popper, 1962). El avance científico se produce sólo si las teorías pueden ser sometidas a experimentación, es decir, si se puede comparar el resultado de los experimentos con las predicciones de las teorías y, en caso de desacuerdo, rechazarlas. Se buscaría así otra teoría que sí predijese lo observado, que sería asimismo sometida a nuevos experimentos.

No cabe duda de que la principal teoría para interpretar los fenómenos biológicos es la Teoría de la selección natural. Muchos han dicho que esta teoría es una tautología (un razonamiento circular; para una reciente proposición de esta idea véase Peters, 1991). Esta crítica deriva del uso de la frase “la supervivencia del más apto” en donde el más apto se define como aquel que sobrevive. Si esto fuese así es evidente que la teoría sería siempre cierta. Sin embargo, esta frase es totalmente desafortunada y debería olvidarse (de hecho no fue propuesta por Darwin, sino por Spencer en 1862). La selección natural tiene que ver con la reproducción y no con la supervivencia, y no es una tautología, sino un silogismo, es decir, un argumento que consta de tres proposiciones, la última de las cuales se deduce necesariamente de las otras dos (Endler, 1986):

  • existe una enorme variabilidad entre los individuos de la misma especie, que se transmite mediante mecanismos de herencia;
  • las condiciones ambientales determinan qué individuos son capaces de reproducirse;
  • por lo tanto, las características de los individuos de la siguiente generación están mejor adaptadas al ambiente.

Desgraciadamente, los conocimientos sobre el cambio evolutivo son intuitivamente lamarckistas: si la jirafa necesita un cuello largo, este aparecerá por el uso y pasará a los descendientes (herencia de los caracteres adquiridos), y estas ideas lamarckistas no son modificadas de forma efectiva por la enseñanza secundaria. Incluso en segundo curso de Ciencias Biológicas, dos tercios de los alumnos siguen interpretando la evolución en términos lamarckistas (Jiménez, 1991). Tan grave como esto me parece que biólogos y naturalistas ya formados sigan utilizando argumentos basados en la selección de grupo como medio para explicar supuestas adaptaciones de las poblaciones, especies o incluso ecosistemas. Se asume en estos casos que lo que es beneficioso para el grupo será favorecido por la selección natural, debido a que los grupos que no manifiesten el carácter beneficioso, tendrán mayor tendencia a extinguirse.

Adaptación

Antes de nada deberíamos centrar qué entendemos por adaptación. Existen claramente dos tipos de aproximaciones al concepto de adaptación. Para los estudiosos de la historia evolutiva (particularmente paleontólogos y sistemáticos) la adaptación se define desde un punto de vista filogenético, y es necesario un conocimiento de la filogenia para decidir si un carácter particular es o no una adaptación. Desde este punto de vista, los caracteres son una adaptación sólo si actualmente sirven para la misma función que en su origen, y serían “exaptaciones” si actualmente tuviesen una función diferente (Gould & Vrba, 1982). Según estas ideas se podría afirmar algo tan absurdo como que las alas de las aves no son una adaptación porque originalmente servían para caminar, y ha dado la falsa impresión de que la mayoría de los caracteres de los seres vivos no son adaptativos: todo se debe a la historia previa del linaje (por ejemplo muchos de los “cuentos de hadas” no adaptativos popularizados por S.J. Gould, por usar la misma expresión peyorativa que Gould usa para criticar a los seleccionistas). Para los ecoetólogos y ecólogos evolucionistas las adaptaciones se definen como las características que deberían predominar en la Naturaleza sobre otras concebibles, independientemente de las líneas filogenéticas. Una adaptación es por lo tanto “una variante fenotípica que proporciona la mayor eficacia biológica entre una serie especificada de variantes en un medio determinado” (Reeve & Sherman, 1993). Esto quiere decir que es posible de antemano predecir qué carácter constituirá una adaptación y cuál no. Si el carácter adaptativo no predomina en la naturaleza es un signo inequívoco de que la selección natural no ha producido la adaptación, y por lo tanto habremos demostrado que la teoría es falsa en esas circunstancias. En este caso otras fuerzas evolutivas, que nunca dan lugar a adaptación, serán más importantes: deriva genética (cambios aleatorios de las frecuencias génicas debido a que el número de individuos de la población es pequeño en varias generaciones), cambios recientes en el medio, lastre histórico del linaje (condiciones difíciles de superar debido a adaptaciones anteriores que impiden la aparición de nuevas características, por ejemplo la reconversión en patas de las alas de las aves no voladoras), imposibilidad física de alcanzar la adaptación (por ejemplo mamíferos de 5 mm de tamaño, que perderían demasiado calor corporal debido a la enorme relación superficie/volumen), etc.

La adaptación de los organismos es producida sólo por la selección natural. Endler (1986) realiza una clara revisión de los métodos utilizados para el estudio de la selección natural, entre los que se halla el que se ha denominado “aproximación adaptacionista”. En él se asume como hipótesis de trabajo que un determinado carácter es adaptativo (a nivel individual) o que está o ha estado bajo la influencia de la selección natural. Es decir, la hipótesis nula en este caso es la adaptación, y se procedería planificando experimentos para poner a prueba esta hipótesis. Si los resultados son negativos, se puede argumentar que el carácter en cuestión no es adaptativo, pero eso no puede afirmarse antes de realizar los experimentos. Algunos biólogos, particularmente Gould & Lewontin (1979), han criticado intensamente el uso de este método, insistiendo en que se debe asumir siempre que un carácter no es adaptativo. Sin embargo, esto es un error ya que la hipótesis que será puesta a prueba se sitúa en primer lugar, y puede ser adaptativa o no. Con su insistencia en el uso de métodos que asumen que el carácter no es adaptativo, lo que están consiguiendo es que la hipótesis no adaptativa sea imposible de probar (debido a la estructura de las técnicas estadísticas de contraste de hipótesis, la hipótesis nula, nunca puede ser probada, sólo rechazada). Es esencial usar los dos tipos de hipótesis para explorar la función de los caracteres.

Niveles de selección

Una de las cuestiones más debatidas sobre la evolución orgánica es si la selección natural tiene lugar a más de un nivel de organización. En realidad el debate se centra sobre la importancia relativa de la selección de grupo, la selección individual y la selección de genes, ya que teóricamente la selección puede tener lugar en cualquier nivel de organización que muestre variabilidad, reproducción y herencia. Hasta los años 60, muchos biólogos creían que la selección a nivel de grupos era muy importante en la evolución de las especies. El argumento es que las especies que colaboran hacia un bien común, tendrán una tasa de extinción menor que las especies “egoístas”. Similares argumentaciones, comunes en los escritos biológicos de los años 50-60, son tan absurdas como proponer que las ranas cantan para ayudar a sus congéneres a encontrar el agua, algo que aparentemente algún biólogo se ha tomado en serio. Wynne-Edwards (1962), el máximo exponente de estas ideas, propuso que las poblaciones se autorregulan para evitar sobrepasar la densidad crítica que haría extinguirse a todo el grupo. Por ejemplo, explicó las migraciones de los lemmings como consecuencia de que en la zona se ha alcanzado una densidad insostenible, de ahí que algunos individuos, en beneficio de su grupo, se dispersen (lo cual les lleva a una muerte casi segura). Los grupos de “egoístas”, en los cuales ningún individuo estaría dispuesto a inmolarse por el bien del grupo, sobreexplotarían su ambiente y ello les llevaría a la extinción total por agotamiento de sus recursos. El mismo tipo de argumentación se usa repetidamente para explicar la ritualización de las luchas entre rivales (Lorenz, 1966): es mejor para la especie, se dice, ya que así no se producen bajas, todo se resuelve con un simple intercambio de posturas de amenaza.

Este tipo de argumento tiene un error fundamental: cualquier individuo que no actúe por el bien del grupo tendrá mayor éxito reproductivo y por tanto, debido a la herencia, su comportamiento predominará en las generaciones sucesivas. Los argumentos del tipo “el animal X realiza la acción Y para la perpetuación de su especie” adolecen del mismo error y deberían ser desechados de la literatura científica. Lamentablemente estas ideas están tan arraigadas que se cuelan continuamente en los documentales y libros de divulgación sobre la naturaleza. Incluso ecólogos de la talla de Ramón Margalef caen en esta trampa: “El éxito en la cría es necesario para producir un número apropiado de descendientes y así garantizar la supervivencia de la especie” (Margalef, 1992, p. 14). El número apropiado de descendientes (por ejemplo el tamaño de camada) ha sido seleccionado para maximizar la reproducción individual y no para garantizar la supervivencia de la especie. La adaptación se basa en que cualquier individuo que produzca más descendientes de los que puede criar acabará por tener menor éxito que aquéllos que desde el principio ajustan su descendencia a los recursos disponibles. Si en un grupo se producen demasiados descendientes y se agotan los recursos, el grupo se extingue. Que esto no ocurra habitualmente se debe a las adaptaciones que manifiestan los individuos que pertenecen al grupo. Hay que tener presente que no es lo mismo un grupo de animales adaptados que un grupo adaptado de animales (Williams, 1966).

Parece increíble que la selección de grupo, una idea aparentemente descartada desde los años 60, todavía sea utilizada con frecuencia por los biólogos y naturalistas españoles, lo cual manifiesta una clara deficiencia en la formación básica que reciben en la Universidad. Un reciente libro sobre la biología de las mariposas está plagado de afirmaciones como las que he discutido más arriba, y llega a la osadía de explicar la evolución del aposematismo (coloración de advertencia en los animales tóxicos) como un caso de “selección a nivel de especie”, frase que se usa incluso como título de uno de los capítulos (Masó & Pijoán, 1997). Según los autores de dicho libro, la evolución de la coloración de advertencia sólo se puede explicar a nivel específico porque el animal atacado por un depredador “ingenuo” (que todavía no ha aprendido que los animales aposemáticos son desagradables) muere y no puede beneficiarse de su coloración. Los beneficios son por lo tanto para los demás miembros de su especie. Esta interpretación es plausible pero no está apoyada por la evidencia experimental (Wiklund & Jarvi, 1982). Incluso aunque el animal aposemático muriese siempre al ser atacado por un depredador “ingenuo”, algo que normalmente no ocurre, la evolución de esta coloración podría perfectamente explicarse mediante selección de parentesco (los beneficiados serían los parientes del animal atacado, que comparten los genes para la coloración de advertencia, y no toda la especie). Obras de divulgación como ésta hacen un gran daño a la formación evolutiva de los naturalistas españoles. Para una buena revisión del argumento de la evolución de la coloración aposemática véase Waldbauer (1988). Un mecanismo de selección a nivel de especie sólo podría dar lugar a la aparición de coloración aposemática si la selección actuase extinguiendo especies de un plumazo. El depredador se convierte así en un dios que elige qué especies sobreviven (las aposemáticas) y cuáles no (el resto). Creo que es evidente lo absurdo de dicha idea.

Los animales aposemáticos, como estas avispas, advierten claramente que son peligrosos o desagradables, y los vertebrados aprenden rápidamente a evitarlos. La evolución de esta coloración no se basa en la selección a nivel de especie, ya que la coloración aposemática es ventajosa para el individuo que la porta, bien directamente porque escapa vivo del ataque o bien indirectamente porque sus parientes se benefician de ello.

El problema fundamental de este tipo de argumentación es que se supone que el concepto de especie es un concepto natural y que los individuos actúan en beneficio de este grupo que nosotros denominamos especie. Como Dawkins (1989, p. 10) expone “Es importante preguntarse cómo el seleccionista de grupo decide qué nivel es el importante. Si la selección ocurre entre grupos dentro de una especie, y entre especies, ¿por qué no podría también ocurrir entre grupos mayores? Las especies se agrupan en géneros, los géneros en órdenes, y los órdenes en clases. Los leones y los antílopes son miembros de la clase de los Mamíferos, como nosotros. ¿No deberíamos esperar que los leones se abstuviesen de matar antílopes, “por el bien de los mamíferos”? Seguramente deberían cazar aves o reptiles en su lugar, para evitar la extinción de la clase. Pero entonces, ¿qué hay de la necesidad de perpetuar el fílum completo de los vertebrados?” La reducción ad absurdum del argumento de la selección de grupo debería servir para hacer ver que es internamente inconsistente. La especie, el género o la clase son conceptos humanos. Sólo el individuo tiene realidad tangible en la naturaleza y todos los comportamientos que se pretenden explicar mediante la selección de grupos pueden ser perfectamente explicados mediante la selección de individuos. La evolución del aposematismo se explica perfectamente por el hecho de que los vertebrados tienen una tendencia innata a evitar los alimentos demasiado llamativos, especialmente los que tienen una combinación de negro y rojo, amarillo o blanco (los animales aposemáticos explotan de hecho un sesgo preexistente en el sistema sensorial de los vertebrados); porque los animales aposemáticos no mueren siempre que son atacados (Wiklund & Jarvi, 1982), y porque tienen una clara tendencia a vivir en grupos de parientes. Los animales aposemáticos se benefician del hecho de que sus depredadores han experimentado primero que sus hermanos y hermanas no son palatables, y como consecuencia, aprenden a evitar a cualquier individuo parecido (Fisher, 1930; Waldbauer, 1988). Este hecho permite también la evolución de los animales miméticos que, no siendo venenosos, se benefician de una coloración similar a la de los aposemáticos. Los depredadores atacan a individuos y no a especies y quienes dejan o no descendencia son los individuos. Ciertamente, la reproducción individual da como resultado la supervivencia de las especies, pero esto no es evidencia de que la función de la reproducción sea la supervivencia de las especies.

La existencia de animales aposemáticos permite la evolución de los imitadores, que aparentan ser lo que no son. La coloración de las avispas es imitada por innumerables dípteros, mariposas y escarabajos. Todos estos imitadores han surgido por selección a nivel individual.

Incluso grandes ecólogos actuales cometen el mismo error, algunos probablemente de forma no premeditada (al menos eso espero de la cita anterior de Margalef) pero otros de forma plenamente consciente. Una de las “grandes ideas” de la ecología de los 90, según Odum (1992), adolece de la absurdidad de la selección de grupo, en este caso nada menos que a nivel de comunidad ecológica: “Concepto 6. La selección natural puede ocurrir a más de un nivel.[...] De acuerdo con esto, la coevolución, la selección de grupo y el Darwinismo tradicional son todos parte de una teoría jerárquica de la evolución. La evolución de una especie se ve afectada no sólo por la evolución de las especies con las que interacciona, sino que una especie que beneficia a su comunidad tiene mayor valor de supervivencia que una especie que no lo hace” (el énfasis es mío). Según Odum, la selección actuaría nada menos que eliminando las comunidades donde hay especies “egoístas” frente a las comunidades de especies “bien avenidas”. De la misma manera, el teórico de la ecología humana Hawley (1991, p. 25) asume que es el grupo la unidad de la adaptación, y sorprendentemente dice basarse en lo que los ecólogos han descubierto: “…hay otra lección [...] que aprender de los ecólogos de plantas y animales: una relación que funcione con el medio ambiente se alcanza no por individuos e incluso especies que actúan independientemente, sino mediante una actividad concertada a través de una organización de sus diversas capacidades; es decir, constituyendo un sistema comunal. La adaptación se considera como un proceso colectivo más que individual.” Me pregunto qué fuentes han inspirado esta idea de la adaptación biológica. Todo esto conduce a la ética del “especieísmo”, que normalmente utilizamos en nuestra vida cotidiana cuando ponemos a los individuos de nuestra especie por encima de cualquier otra. De la misma manera, tenemos tendencia a interpretar el comportamiento de otras especies como si cada una de ellas tuviese también su propia ética de la especie, que determina que los individuos actúan por el bien de la especie en su conjunto.

La socialidad en los insectos ha evolucionado repetidas veces, aunque los grupos más importantes son las termitas y las hormigas. Es estas sociedades algunos individuos no se reproducen directamente, pero pasan sus genes a las siguientes generaciones criando hermanos y hermanas. La selección actúa de nuevo a nivel individual.

Desconfiemos de cualquier argumento basado en la selección de grupo. Es lógicamente insostenible porque la selección a nivel individual es mucho más fuerte. Si el comportamiento individual hubiera evolucionado para la perpetuación de las especies, seguramente podríamos encontrar adaptaciones en las especies en vías de extinción, que las llevasen desesperadamente a la búsqueda de sus congéneres, para reproducirse lo antes posible. Los machos territoriales deberían abandonar su lucha y permitir a otros individuos aparearse con “sus” hembras y usar los recursos del territorio, ya que la diversidad genética sin duda beneficiaría a la especie, y el compartir los alimentos haría que todos los miembros de la comunidad viviesen mejor. Como muy bien saben los biólogos de la conservación, desgraciadamente las especies en vías de extinción no cambian su comportamiento para evitarla. La selección natural no puede conseguir una adaptación semejante, ni por supuesto la perfección.

Aunque la Selección Natural tienda a producir adaptaciones, no hay que olvidar que las especies no pueden responder como una unidad y adaptarse. Son los individuos los que consiguen o no adaptarse. La imagen muestra un grupo diverso de insectos hallados muertos en una zona con emanaciones naturales de gases sulfurosos. A pesar de que las especies habitantes de la zona llevan miles o millones de generaciones expuestas a este factor no se han adaptado, sin duda porque los únicos individuos que se han reproducido no estuvieron nunca expuestos a los gases. Por muy lógico que nos parezca que la selección preserve a las especies de la extinción, esto no ocurre nunca si no coinciden los intereses del grupo con los del individuo.

Conclusión

Todos los científicos sin excepción están influidos por ideas preconcebidas a la hora de interpretar los resultados de sus investigaciones, aunque raramente se reconoce. La incapacidad de reconocer que la selección natural no puede dar lugar a la adaptación de grupos se debe sin duda a que de forma ingenua atribuimos todavía a los animales aquellas características que consideramos deseables en la sociedad humana: los grupos constitituidos por individuos fuertes deberían ser más adaptados que aquéllos donde dominan los débiles y enfermos; una población que reparte sus recursos de forma equilibrada estará mejor adaptada que una en la que prevalece la ley del más fuerte; una población constituida por individuos capaces de autoinmolarse por el bien de la comunidad estará mejor adaptada que una dominada por individuos egoístas, etc. (Williams, 1966).

La Selección Natural no da lugar a la perfección. Esta mosca se equivocó al aterrizar y acabó ensartada en una hierba, aunque finalmente consiguió levantar el vuelo.

Algunos científicos han intentado demostrar que la cooperación es “natural” entre los animales, con el específico propósito de argumentar que también lo debería ser en la sociedad humana. Nótese el curioso razonamiento de quienes afirman: “Compartimos el compromiso de elaborar en el futuro una sociedad -socialista- más justa. Y reconocemos que una ciencia objetiva se integra plenamente en la lucha por crear esa sociedad, así como también creemos que la función social de la mayor parte de la ciencia actual es evitar la creación de esa sociedad mediante la preservación de los intereses dominantes, tanto en clase como en género y raza” (Lewontin, Rose & Kamin, 1989). Lewontin, Rose & Kamin (1989, p. 9) critican a los deterministas biológicos por estar influidos por las ideologías en su interpretación de la naturaleza y paradójicamente asumen que una ciencia objetiva debe llevar a una sociedad socialista. En la sociedad humana la selección natural ya no es la fuerza principal de organización, pero sí lo es en los animales y plantas. No caigamos en la tentación de atribuir nuestra escala de valores a la Naturaleza.

Bibliografía

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